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jueves, 15 de marzo de 2012

9 errores comunes de los políticos en su labor comunicativa.




Por Juan Diego Sánchez

Los dedos podrían acariciar las teclas del ordenador a la velocidad de la luz y triturar en menos de un minuto y en un solo párrafo la credibilidad de los políticos, pero, si hiciese esto, no respetaría el espíritu que pretende transmitir el título de este artículo. Vivimos en democracia, y eso ya es un logro que debe tranquilizar la vehemencia del sentido crítico. Gozamos de un sistema de derechos y libertades que nos permite respirar aire puro, cámaras de representación que reflejan la voz de los ciudadanos y un Estado social de derecho que nos ampara. Por tanto, no hay motivos para caer en el catastrofismo a la hora de diseccionar la labor de nuestros políticos.

Ahora bien, no podemos conformarnos con un análisis miope de la realidad y pensar que todo está en su sitio y que los partidos y gobiernos cumplen a la perfección con las obligaciones que tienen encomendadas. Desde el punto de vista de la comunicación, ambos actores tienen mucho que mejorar. Los siguientes, son algunos de los errores más comunes de los políticos en su labor comunicativa:

Puede parecer una apreciación ingenua, pero es lamentable que en España salga tan barato mentir. Es un mal que afecta a todos los partidos y que ante la permisividad de los ciudadanos y de los medios de comunicación, hemos caído en la amnistía sistemática de la mentira.
El uso generalizado del formato publicitario en el lenguaje político. El razonamiento, la argumentación y la autocrítica han dado paso a la falacia, al autobombo y al eslogan hueco.
La comunicación ha caído en las fauces del espectáculo mediático. El político de turno piensa constantemente en la frase ingeniosa que tiene que soltar ante los micrófonos para lograr un titular periodístico atractivo.
El lenguaje de guerrilla no se circunscribe a los tiempos electorales. Día tras día, los partidos políticos emplean un vocabulario agresivo contra el adversario.
La comunicación excluye uno de los vértices del triángulo que conforman partidos políticos, medios y ciudadanos. Comunicar implica la existencia de feedback, no debe quedarse en una mera difusión de mensajes o en un absurdo juego de contrarréplicas entre unos y otros. El pueblo necesita tener voz en la prensa.
La comunicación política no puede tener como único fin la persuasión.
Es absurdo vivir en una eterna campaña electoral. Las campañas permanentes son agotadoras para el ciudadano.
El uso de las redes sociales deja mucho que desear. Son muy numerosos los casos de candidatos que entran en Facebook y Twitter antes de las elecciones y tras mantener una intensa actividad en las redes durante la campaña, las abandonan sin más.
El acercamiento de los políticos a la redes debe ser más sincero y transparente.
Cuando estos factores coinciden, el ciudadano se siente engañado por los políticos y marginado por el tándem partidos-medios de comunicación. Existe un desafección inquietante de la ciudadanía hacía la política, y no solo porque sea incapaz de dar solución a sus preocupaciones y problemas, sino porque no percibe honestidad en los mensajes.
Movimientos como el 15M son un reflejo perfecto del distanciamiento de los ciudadanos de la clase política. Ya no se sienten como una parte activa e importante
de la sociedad, sino como meros votantes a los que se tiene en cuenta cuando hay que ir a las urnas.
Por las venas de nuestros pueblos y ciudades circula mucha desazón, pesimismo y frustración, y es que, hemos pasado de ser ciudadanos a simples consumidores de los productos del marketing político. La democracia, por tanto, está enferma y pide a gritos un antídoto.

Aún estamos a tiempo de dar a la ciudadanía esperanza y motivos para creer en aquellos que los gobiernan.
Una sociedad con políticos que comuniquen desde la transparencia y la cercanía gozarán de una mayor comprensión y respeto ante las dificultades que impiden dar respuestas satisfactorias a asignaturas pendientes de tanto peso como el paro, la crisis financiera o la lentitud de la justicia.

En estas líneas, propongo que, entre todos, trabajemos por una Comunicación Política Cívica. Una comunicación más humana, clara y ajena a la mentira. Está
basada en una relación con los medios de comunicación que no ningunea a los ciudadanos y que da a estos la oportunidad de hablar más allá de lo que dicen
los líderes de opinión. Este tipo de comunicación es la que corresponde con una cultura política cívica. Es inadmisible que hayamos convertido nuestra sociedad
en una masa amorfa de consumidores y no en una legión de demócratas practicantes. La democracia no ha llegado en modo alguno a su meta, que siga floreciendo, depende solo de nosotros.

Fuente: Marketing político en la red
Fuente: Más Poder Local Magazine

martes, 26 de abril de 2011

Facebook y Twitter, herramientas no aptas para políticos oportunistas

Políticos Redes Sociales - Marketing Político en la Red

Por Asela Viar

Madrid, 16 abr (EFE).- Con las elecciones autonómicas y municipales a la vuelta de la esquina, los candidatos buscan hacer campaña en cualquier momento y en cualquier lugar, redes sociales incluidas, pero la comunicación 2.0 exige constancia y los expertos advierten de que no puede limitarse solo al periodo electoral.

Salvo algunos casos contados, el uso que hacen los políticos de las redes sociales es “oportunista”, según declara a EFE el profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y autor del blog eCuaderno.com, José Luis Orihuela.

A su juicio, “las estrategias a corto plazo articuladas en torno a las campañas electorales no son el mejor método para construir buenas relaciones sociales en la red”.

Opina lo mismo el profesor de Sistemas de Información en IE Business School, Enrique Dans, quien asegura a EFE que “salvo muy honrosas excepciones” los políticos hacen un uso “electoralista” de las redes sociales al utilizarlas como “un arma más de la campaña” y después dejarlas abandonadas.

“Las elecciones no pueden utilizarse como excusa para transmitir el programa electoral cada cuatro años y luego abandonar la red durante los cuatro siguientes, ya no es posible mantener una actividad política al margen del ciudadano”, explica Dans.

Los blogs, Facebook y Twitter se han convertido en “el trípode” sobre el que se asienta cualquier estrategia de comunicación en Internet y su principal ventaja reside, según Orihuela, en que permiten un mayor grado de acercamiento entre los candidatos y los ciudadanos.

La ubicuidad de Rosa Díez

Sin embargo, la red también alberga numerosos peligros que no deben perderse de vista, pues como señala Orihuela las redes sociales, por ejemplo, no permiten “conversar con todo el mundo al mismo tiempo”.

Esto lo sabe bien la diputada de Unión Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, quien cerró su cuenta en Twitter el año pasado tras una polémica surgida al descubrirse que no era ella quien escribía los 140 caracteres de esta red de microblogs.

La ubicuidad de Díez se puso de manifiesto cuando contestó a sus seguidores a la vez que era entrevistada en Televisión Española.

Algunos políticos han aprendido de experiencias como esta y han decidido reconocer lo evidente. Esperanza Aguirre, por ejemplo, recibe al internauta con el siguiente mensaje: “Bienvenido a mi Twitter (y al de mi equipo)”, una fórmula similar adopta el candidato socialista al Gobierno madrileño, Tomás Gómez, quien ha delegado en su equipo la actualización de su cuenta.

“Se trata de hacer las cosas con coherencia”, admite Dans, “si mi twitter lo lleva mi equipo de comunicación entonces no pondré mensajes personales”.

Además, indica que un mensaje de 140 caracteres se escribe en un minuto y que por lo tanto es “absurdo” pensar que el político no tiene tiempo para tuitear: “sería además una buena forma de mostrar transparencia”.

“Pero qué asquito dan los sindicatos”

La delgada línea que separa el ámbito personal del profesional constituye otro riesgo de las redes sociales, pues, entre otros aspectos, puede dar lugar a comentarios inoportunos.

Un día antes de la huelga general del pasado mes de septiembre, por ejemplo, el concejal del Partido Popular del Ayuntamiento de Getafe Manuel Ortiz Lázaro publicó en su tablón de Facebook el siguiente comentario: “pero qué asquito dan los sindicatos”; “panda de gentuza que sólo piensan en su propio interés”.

La rectificación no se hizo esperar y el concejal pidió disculpas a quienes se hubieran podido sentir “molestos u ofendidos” por estas palabras que, dijo, “eran fruto de un desahogo inoportuno” y que se enmarcaban en “un contexto propio de una conversación privada” mantenida en un perfil personal de Facebook”.

Sin embargo, aunque existen riesgos, según Dans, la comunicación en las redes sociales debe guiarse por la lógica, “si se gestiona bien ofrece numerosas ventajas, porque es una comunicación directa, controlada y bidireccional que se puede manejar perfectamente dentro de una estrategia razonable”.

El ejemplo de Obama

La primera victoria 2.0 de la historia, la de Barack Obama, se ha convertido en un “talismán de la comunicación política”, pero lo cierto es que las condiciones históricas, sociales y tecnológicas de Estados Unidos son muy diferentes a las de España, tal y como afirma José Luis Orihuela.

El presidente de Estados Unidos convirtió Internet en el eje de su campaña durante las elecciones presidenciales de 2008 y obtuvo el apoyo masivo de los internautas, que contribuyeron a generar una ola de propaganda viral en la que vídeos, comentarios y artículos copaban la red.

“Lo que va a suceder en España es que los partidos políticos ganarán o perderán las elecciones con los medios sociales (no gracias a ellos, ni por su culpa) y los que ganen tendrán que gobernar con las redes sociales”, prevé Orihuela.

El twitter boicoteado de la Moncloa

Y nadie ha dicho que gobernar con las redes sociales sea fácil. Según Enrique Dans, en el futuro cuando un político tome decisiones impopulares se verá obligado a hacer un esfuerzo mucho más grande a la hora de explicar esas medidas.

“Los políticos han pasado de gobernar con encuestas puntuales a gobernar con encuestas en tiempo real que miden la popularidad en cada momento porque los ciudadanos están a un golpe de clic y aquello con lo que no estén de acuerdo generará una contestación inmediata”, apunta.

El Gobierno puso en marcha el pasado año un twitter oficial, que, sin embargo, se encontró con un competidor que había suplantado la identidad institucional y que había conseguido 950 seguidores gracias a los más de 2000 mensajes con información sobre las actividades del Ejecutivo que fue colgando en su tablón.

Automáticamente el Gobierno pidió a la compañía que verificase la identidad de la persona que estaba detrás de la cuenta “LAMONCLOAnews” ya que se trataba de una suplantación de la cuenta oficial: “desdelamoncloa”.

Por casos como este, la verificación de la identidad es otro de los retos inherentes a la popularización de internet, como resalta Orihuela, que, además, “no se limita a Twitter ni se circunscribe solo a los políticos”.

En cualquier caso, precisa que “lo que más daño produce a la imagen de los cargos públicos no son los perfiles falsos o paródicos, sino su propia incompetencia”.

Política 2.0

Los medios sociales en una campaña electoral ya no pueden entenderse como una plataforma adicional para la “distribución unidireccional de propaganda y mensajes precocinados”, pues “estar en los medios sociales hoy quiere decir estar dispuesto a escuchar, a responder y a cambiar”, puntualiza José Luis Orihuela.

“Los partidos que usen bien los medios sociales tendrán que abrir sus programas electorales y recoger los proyectos y las demandas de la gente”, aconseja.

Enrique Dans, por su parte, vaticina que dentro de unos años “los políticos se preocuparán de verdad por ser transparentes, informarán de lo que hacen, con quién se reúnen, para qué y por qué”, pues los ciudadanos-internautas querrán saberlo absolutamente todo y querrán información no solo en tiempo de elecciones. EFE

Fuente Marketing Político en la red.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Diez consejos para un candidato 2.0

En comparación con Estados Unidos y algunos países europeos, los políticos españoles aún están a años luz en el uso de Facebook, Twitter y otras herramientas de Internet. Daniel Ureña nos lo cuenta. Ahora, como crees que están los Colombianos?





viernes, 10 de septiembre de 2010

Política 2.0

Política 2.0

En el siglo XXI, cambió la forma de comunicarnos con las nuevas tecnologías.

La política obviamente no podía dejar pasar por alto este fenómeno y la Argentina no es la excepción

El boom de las redes sociales y los blogs se sonvirtieron en una herramienta para atraer partidiarios, programas de gobiernos, opinar ieas, etc. Esta nueva herramienta dejo un poco de lado a los viejos sistemas de captación de votos.

Si hablamos de efectividad con esta herramienta que nos brinda la web 2.0 a nivel mundial, el presidente de los EE.UU. Barack Obama fué el primero en utilizarlas para llegar a la presidencia y con lo cual logró un éxito en la campaña, consagrándose presidente de los EE.UU.

En Argentina algunos políticos como Francisco De Narváez y Mauricio Macri, comenzaron aplicar esta herramienta ( política 2.0) después de ver como Barack Obama había logrado llegar a tanta gente.

Pero hay algo tan importante en esta herramienta que no lo tienen en cuenta....

La política 2.0 se trata de escuchar a la gente y hacerles sentir que su opinión vale. Estar en contacto con esta gente, responder sus inquietudes, necesidades, etc. Y darles una respuesta. El ciudadano valora mucho esto.

La web 2.0 se muestra como el futuro inmediato de la política. En Argentina, ¿será esta la nueva forma de ganar una elección presidencial?