lunes, 13 de enero de 2014

Las 10 reglas del juego político que están cambiando.

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Daniel Ureña, en su ponencia, dejó diez ideas para el debate sobre la movilización política y electoral en los actuales tiempos de desconfianza:
1. Los políticos son percibidos como parte del problema, no como la solución. El exceso de agresividad política genera una ruptura con los ciudadanos.
2. Los partidos han perdido el monopolio de la comunicación política. Hay cada vez más actores que tienen un mayor protagonismo y que influyen en la opinión pública y política. A veces mucho de manera más eficaz y efectiva para marcar la agenda y llegar a los ciudadanos o a los medios de comunicación.
3. Se necesitan nuevos líderes. Aire fresco y nuevas generaciones. En España cuesta que el banquillo aporte. Esa generación debe cambiar especialmente en los partidos grandes. Se percibe que la forma de transmitir el poder no se entiende. Son necesarios líderes que no piensen solo en la prensa del día siguiente, sino en la próxima generación.
4. La política necesita nuevos discursos, nuevos relatos. Antes la política generaba pereza, pero ahora genera desprecio e indignación. Hay que cambiar el lenguaje político, dejar de abusar del lenguaje técnico y legal. Hay que encontrar nuevas formas de dirigirse a la gente para adaptarse a las nuevas reglas del juego. Como decía Ortega y Gasset, “siempre hay una manera más sencilla de contar las cosas”.
5. Es la hora de innovar en los formatos de comunicación política. Hay que hacer cosas diferentes, arriesgar. No solo ruedas de prensa.
6. La política sin comunicación no sirve de nada, aunque hagan muchas cosas desde los gobiernos, que a menudo no se entienden, ni se explica la razón. La clave es explicar, explicar, explicar.
7. Los partidos que no se abran, terminarán cerrando. Hay que dar protagonismo a las bases, con un sistema de elección interna abierto, sistemas de control y transparencia.
8. Los líderes y los partidos han de generar comunidad. Se necesita una nueva relación entre partidos y simpatizantes.
9. No gana el más grande, gana el más rápido. El ciclo informativo va muy rápido y dura todo el día.
10. El voto no es de los partidos, es de la gente. La ciudadanía es más exigentes y vamos a un panorama donde otras fuerzas tendrán un gran peso.
Resumen de la ponencia de Daniel Ureña en el 11º Seminario Internacional de Comunicación Política organizado por MAS Consulting (13 de diciembre). Ver más resúmenes.

Votos duros, blandos, posibles e imposibles…

Por: Daniel Eskibel

Heráclito y Parménides, mis viejos amigos de la filosofía griega pre-socrática.

¿Recuerdas?
Mi tendencia general siempre fue más bien heracliteana: nunca nos bañamos 2 veces en el mismo río porque cambia el río y cambiamos nosotros. Todo cambia, fluye, se transforma.
Pero…
Pero hay una frase de Parménides tan simple y certera que siempre me dejó sin aliento:
“Lo que es…es. Y lo que no es…no es.”
En política suele ocurrir que muchos creen que en cualquier momento lo que no es puede llegar a ser. Optimismo desmesurado, exceso de confianza, narcisismo desbocado…no sé.
Entonces muchos creen que todo ciudadano del país puede llegar a votarlo.
Pero no.
Nones.
Nada de eso.
En realidad hay, siempre, 4 categorías de votantes. Solo cuatro. Four. 4. Siempre.
Son los siguientes:
  1. Duros. Siempre te van a votar. Estuvieron, están y estarán contigo. Digas lo que digas. Hagas lo que hagas. Pase lo que pase. Te van a votar. Seguros. Firmes. Inamovibles.
  2. Blandos. Están pensando en votarte. Coinciden en muchas cosas contigo. Están muy cerca y decididos primariamente a votarte. Pero no son impermeables a los hechos ni a las palabras ni a las imágenes. Y pueden dudar y hasta llegar a cambiar de opinión.
  3. Posibles. Están pensando en votar a otro candidato. Pero no están absolutamente convencidos. Y tu candidatura les despierta cierta simpatía.
  4. Imposibles. Jamás te votarán. Pase lo que pase, hagas lo que hagas, digas lo que digas. Nunca estarán contigo. Te rechazan casi visceralmente.
Por eso mi recuerdo de la frase de Parménides:
“Lo que es…es. Y lo que no es…no es.”
¿Qué debes hacer en una campaña electoral?
  • Olvidarte de los votos imposibles. No gastar recursos en algo que no dará resultado.
  • Consolidar los votos duros y convertirlos en tus ‘agentes evangelizadores’, haciendo que lleven tu mensaje a todos los demás ciudadanos.
  • Fortalecer los votos blandos para convertirlos en duros.
  • Atraer los votos posibles para convertirlos en blandos.
¡Ah Parménides! Viejo sabio…


martes, 7 de enero de 2014

¿Qué es el marketing político? 3 definiciones

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A grandes rasgos, el marketing político es la influencia que se puede lograr en los consumidores en cuando a temas de la rama en específico: votar por ciertos candidatos, o por otro tipos de asuntos públicos. Pero hay más que decir acerca del marketing político para entender cabalmente cómo funciona. A continuación, tres definiciones útiles.
Avraham Shama, del departamento de marketing de la Universidad Baruch en Nueva York, lo define como “el proceso mediante el cual los candidatos políticos y las ideas son dirigidas a los votantes en orden de satisfacer sus necesidades políticas y ganar su apoyo para apoyar al candidato y sus ideas”.
El Doctor Bruce I. Newman, profesor de mercadotecnia de la Universidad DePaul en Chicago, define el marketing político como “la aplicación de principios de mercadotecnia y procedimientos en las campañas políticas de varios individuos y organizaciones. Los procesos involucrados incluyen el análisis, desarrollo, ejecución y gerencia de campañas estratégicas de candidatos, partidos políticos, gobiernos, lobistas y grupos interesados en influenciar la opinión pública, dar avance a sus propias ideologías, ganar elecciones y hacer legislaciones en respuesta a las necesidades y requerimientos de personas selectas”.
En el libro Political Marketing: Theoretical and Strategic Foudations de Wojciech Cwalina, Andrzej Falkoski y el mismo Bruce I. Newman, definen el marketing político como “la integración de propuestas que permiten tener un entendimiento del comportamiento humano”, que es la base para lograr una buena campaña de marketing político, pues se hace “énfasis en los mecanismos psicológicos del comportamiento del votante” y que “no se limita solo a los periodos de elecciones y campañas, pues ya no hay diferencia entre la elección y el resto del calendario político”. Mantener la estrategia durante toda la temporada, construye confianza, credibilidad y legitimización. El marketing político “es una disciplina. El estudio de procesos e intercambios entre entidades políticas y su ambiente, con referencia particular del posicionamiento de comunicaciones en distintas entidades”.


Fuente: Merca2.0