El grupo del candidato al Concejo de Rionegro Juan Fernando Ospina, sigue demostrando que en la política no se descansa; Esto lo evidenciamos el fin de semana pasado , donde se le vio al lado de su grupo de trabajo pegando pendones en lugares donde residen sus simpatizantes y pasacalles en puntos clave del municipio de Rionegro; repartiendo sus hojas de vida, hablando con la gente y comentándoles sus propuestas en el sector de la Galería. Luego se visitó la vereda cabeceras, visitando a las familias, donde recibió
¿Por qué los candidatos se dedican cada vez más a crear rumores y/o defenderse de los mismos que a transmitir su verdadero mensaje, su programa de gobierno? Esta pregunta me surge luego de ver como en los Estados Unidos, por ejemplo, es todo un arte hacer publicidad oscura sobre el otro candidato y además también es un arte el defenderse de lo que se dice. Esto al parecer empieza a funcionar en lo que respecta a la campaña presidencial francesa, donde hoy he oído en todos los noticieros y programas de opinión que una de las candidatas socialistas –Martin Aubry- se defiende de los rumores sobre ella y su esposo y además culpa al presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, de propagarlos. Otro de los candidatos, también socialista Francois Hollande, también se ha visto rodeado por el escándalo porque la periodista Tristan Bannon, que denunció a Dominique Strauss Kann de intento violación, dice que en su momento, hace 8 años, su madre le contó a Hollande lo sucedido y este recomendó “no hacer nada”. A lo que Hollande a su vez dice que hace tanto tiempo que ya no se acuerda.
Así que el mensaje de los candidatos se dejo de lado y sólo escuchamos a individuos que se defienden buscando culpables, o posando como víctimas. Mientras tanto los periodistas, juegan el juego de los rumorólogos y los votantes pierden la oportunidad de saber cuál es el real programa de gobierno, el verdadero mensaje, la razón por la cual votar por un candidato y no por otro. Entonces tal vez lo que sucede es que los candidatos actuales son tan malos, tan poco claros, tan mal asesorados, tan poco conocedores de la realidad, que lo único que les queda por hacer es vivir de los rumores que crean sobre los otros para poder salir airosos y los otros, sobre los que se dice lo que se dice, están en las mismas condiciones porque en lugar de responder una vez con la verdad, siendo transparentes, se quedan en su papel de víctimas y de buscar culpables y se olvidan que están allí para hacer conocer su verdadero mensaje entre el mayor número posible de personas.
Es cierto que en política es importante que se hable de uno, es cierto que es importante ser conocido. Pero también es claro que los candidatos que se dedican a los rumores y a las lentejuelas al final llegan a tener tan altos índices de personas que no votarían por ellos o que tienen una opinión negativa, que si se piensa a largo plazo (y la vida política es a largo plazo), pues no vale la pena desgastarse produciendo rumores o defendiéndose durante semanas sin nada más para decir o hacer. Entonces, por supuesto que hay que defenderse, para eso están las leyes, por supuesto que hay que aclarar para eso están los medios. Pero hay que hacerlo una vez fuerte y claro (tan fuerte y tan claro que no queden dudas). Y si hay que ir hasta la justicia pues hay que informar que se esperan los resultados y cuando se tengan los resultados se informan. Pero los candidatos no se pueden quedar haciendo rumor del rumor, buscando culpables, siendo víctimas. Hay que dedicarse a lo que se supone saben hacer y es dar a conocer su mensaje (programa político), con claridad, honestidad y coherencia.
Sólo quienes se toman el tiempo para construir su mensaje, pueden ser ganadores (en elecciones, en ventas, en lectores…). Entonces, si esto es así de claro por qué todavía quedan quienes aún sabiendo lo que tienen para decir no se toman el tiempo de organizarlo, de escribirlo, de ponerlo a prueba con los que están a favor y en contra.
Para construir el mensaje sólo hay que tomarse el tiempo y tener la paciencia para definir el QUÉ, el objeto, el centro, el mensaje. Luego definir la estrategia, que es el CÓMO. Luego definir DÓNDE, los medios que se utilizarán para difundir el mensaje. De allí se define el CUÁNDO, el mejor momento para presentarlo. Y el QUIÉN, cuál es público al que queremos llegar.
Es importante también que desde el principio se tenga claro el POR QUÉ y PARA QUÉ del trabajo que se va a realizar. Teniendo estás respuestas es casi seguro que el mensaje llegará a aquellos a quienes nos interesa llegar. Sin embargo son pasos que toman tiempo, mientras más tiempo se les dedique mejor será el resultado y más claro, corto y conciso será el mensaje.
Para conocer un mensaje exitoso sólo hay que ver por ejemplo candidatos que hoy son presidentes, productos que ocupan el primer lugar, blogs que son los más leídos, entre otros. Así que el objetivo es llegar a mensajes tan depurados que sean fáciles de comunicar y fáciles de retener y de replicar cuando llegan al público. Además deben ser mensajes con los que muchos se sientan identificados.
En resumen hay que aprender a escuchar para ir puliendo el mensaje a tal punto, que sean otros los que a su vez lo escuchen y lo replican entre sus redes. Así que el mensaje debe ser simple, breve, creíble, consistente, novedoso, inspirador, cuestionador, contextualizado y relevante. Para esto hay que responder el qué, el cómo, el cuándo, el dónde, el quién, el por qué y el para qué.
Después de un arduo fin de semana el grupo del aspirante al concejo Sr Juan Fernando Ospina sigue trabajando duro para conseguir una curul en el concejo, esta ves repartiendo sus hojas de vida, tanto en las fiestas de la empana, que se celebro en San Antonio De Pereira, como en la concentración con el ex presidente Álvaro Uribe en el parque de la libertad de Rionegro.