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martes, 26 de abril de 2011

Facebook y Twitter, herramientas no aptas para políticos oportunistas

Políticos Redes Sociales - Marketing Político en la Red

Por Asela Viar

Madrid, 16 abr (EFE).- Con las elecciones autonómicas y municipales a la vuelta de la esquina, los candidatos buscan hacer campaña en cualquier momento y en cualquier lugar, redes sociales incluidas, pero la comunicación 2.0 exige constancia y los expertos advierten de que no puede limitarse solo al periodo electoral.

Salvo algunos casos contados, el uso que hacen los políticos de las redes sociales es “oportunista”, según declara a EFE el profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra y autor del blog eCuaderno.com, José Luis Orihuela.

A su juicio, “las estrategias a corto plazo articuladas en torno a las campañas electorales no son el mejor método para construir buenas relaciones sociales en la red”.

Opina lo mismo el profesor de Sistemas de Información en IE Business School, Enrique Dans, quien asegura a EFE que “salvo muy honrosas excepciones” los políticos hacen un uso “electoralista” de las redes sociales al utilizarlas como “un arma más de la campaña” y después dejarlas abandonadas.

“Las elecciones no pueden utilizarse como excusa para transmitir el programa electoral cada cuatro años y luego abandonar la red durante los cuatro siguientes, ya no es posible mantener una actividad política al margen del ciudadano”, explica Dans.

Los blogs, Facebook y Twitter se han convertido en “el trípode” sobre el que se asienta cualquier estrategia de comunicación en Internet y su principal ventaja reside, según Orihuela, en que permiten un mayor grado de acercamiento entre los candidatos y los ciudadanos.

La ubicuidad de Rosa Díez

Sin embargo, la red también alberga numerosos peligros que no deben perderse de vista, pues como señala Orihuela las redes sociales, por ejemplo, no permiten “conversar con todo el mundo al mismo tiempo”.

Esto lo sabe bien la diputada de Unión Progreso y Democracia (UPyD), Rosa Díez, quien cerró su cuenta en Twitter el año pasado tras una polémica surgida al descubrirse que no era ella quien escribía los 140 caracteres de esta red de microblogs.

La ubicuidad de Díez se puso de manifiesto cuando contestó a sus seguidores a la vez que era entrevistada en Televisión Española.

Algunos políticos han aprendido de experiencias como esta y han decidido reconocer lo evidente. Esperanza Aguirre, por ejemplo, recibe al internauta con el siguiente mensaje: “Bienvenido a mi Twitter (y al de mi equipo)”, una fórmula similar adopta el candidato socialista al Gobierno madrileño, Tomás Gómez, quien ha delegado en su equipo la actualización de su cuenta.

“Se trata de hacer las cosas con coherencia”, admite Dans, “si mi twitter lo lleva mi equipo de comunicación entonces no pondré mensajes personales”.

Además, indica que un mensaje de 140 caracteres se escribe en un minuto y que por lo tanto es “absurdo” pensar que el político no tiene tiempo para tuitear: “sería además una buena forma de mostrar transparencia”.

“Pero qué asquito dan los sindicatos”

La delgada línea que separa el ámbito personal del profesional constituye otro riesgo de las redes sociales, pues, entre otros aspectos, puede dar lugar a comentarios inoportunos.

Un día antes de la huelga general del pasado mes de septiembre, por ejemplo, el concejal del Partido Popular del Ayuntamiento de Getafe Manuel Ortiz Lázaro publicó en su tablón de Facebook el siguiente comentario: “pero qué asquito dan los sindicatos”; “panda de gentuza que sólo piensan en su propio interés”.

La rectificación no se hizo esperar y el concejal pidió disculpas a quienes se hubieran podido sentir “molestos u ofendidos” por estas palabras que, dijo, “eran fruto de un desahogo inoportuno” y que se enmarcaban en “un contexto propio de una conversación privada” mantenida en un perfil personal de Facebook”.

Sin embargo, aunque existen riesgos, según Dans, la comunicación en las redes sociales debe guiarse por la lógica, “si se gestiona bien ofrece numerosas ventajas, porque es una comunicación directa, controlada y bidireccional que se puede manejar perfectamente dentro de una estrategia razonable”.

El ejemplo de Obama

La primera victoria 2.0 de la historia, la de Barack Obama, se ha convertido en un “talismán de la comunicación política”, pero lo cierto es que las condiciones históricas, sociales y tecnológicas de Estados Unidos son muy diferentes a las de España, tal y como afirma José Luis Orihuela.

El presidente de Estados Unidos convirtió Internet en el eje de su campaña durante las elecciones presidenciales de 2008 y obtuvo el apoyo masivo de los internautas, que contribuyeron a generar una ola de propaganda viral en la que vídeos, comentarios y artículos copaban la red.

“Lo que va a suceder en España es que los partidos políticos ganarán o perderán las elecciones con los medios sociales (no gracias a ellos, ni por su culpa) y los que ganen tendrán que gobernar con las redes sociales”, prevé Orihuela.

El twitter boicoteado de la Moncloa

Y nadie ha dicho que gobernar con las redes sociales sea fácil. Según Enrique Dans, en el futuro cuando un político tome decisiones impopulares se verá obligado a hacer un esfuerzo mucho más grande a la hora de explicar esas medidas.

“Los políticos han pasado de gobernar con encuestas puntuales a gobernar con encuestas en tiempo real que miden la popularidad en cada momento porque los ciudadanos están a un golpe de clic y aquello con lo que no estén de acuerdo generará una contestación inmediata”, apunta.

El Gobierno puso en marcha el pasado año un twitter oficial, que, sin embargo, se encontró con un competidor que había suplantado la identidad institucional y que había conseguido 950 seguidores gracias a los más de 2000 mensajes con información sobre las actividades del Ejecutivo que fue colgando en su tablón.

Automáticamente el Gobierno pidió a la compañía que verificase la identidad de la persona que estaba detrás de la cuenta “LAMONCLOAnews” ya que se trataba de una suplantación de la cuenta oficial: “desdelamoncloa”.

Por casos como este, la verificación de la identidad es otro de los retos inherentes a la popularización de internet, como resalta Orihuela, que, además, “no se limita a Twitter ni se circunscribe solo a los políticos”.

En cualquier caso, precisa que “lo que más daño produce a la imagen de los cargos públicos no son los perfiles falsos o paródicos, sino su propia incompetencia”.

Política 2.0

Los medios sociales en una campaña electoral ya no pueden entenderse como una plataforma adicional para la “distribución unidireccional de propaganda y mensajes precocinados”, pues “estar en los medios sociales hoy quiere decir estar dispuesto a escuchar, a responder y a cambiar”, puntualiza José Luis Orihuela.

“Los partidos que usen bien los medios sociales tendrán que abrir sus programas electorales y recoger los proyectos y las demandas de la gente”, aconseja.

Enrique Dans, por su parte, vaticina que dentro de unos años “los políticos se preocuparán de verdad por ser transparentes, informarán de lo que hacen, con quién se reúnen, para qué y por qué”, pues los ciudadanos-internautas querrán saberlo absolutamente todo y querrán información no solo en tiempo de elecciones. EFE

Fuente Marketing Político en la red.

martes, 2 de noviembre de 2010

Los efectos de Internet en la política.

Si Internet tiene sobre la política los mismos efectos que ha tenido sobre la vida social, los negocios o el entretenimiento, vamos a ser testigos de una transformación sin precedentes de la esfera política mundial, al menos de la desarrollada.

Mientras para algunos la democracia electrónica es la gran esperanza para mejorar nuestros imperfectos sistemas políticos, los desafíos y retos que ésta plantea están ya haciendo reflexionar a muchas cabezas pensantes. Por lo pronto, los primeros datos parecen esperanzadores. Una encuesta realizada entre jóvenes de 18 y 27 años en los Estados Unidos a principios del 2000 indicaba que más del 70% de ellos votarían si pudieran hacerlo a través de Internet y se demostraba que el 90% de la gente que utiliza información Web para conocer mejor a los candidatos es gente que acaba votando. Este estudio también mostraba que la gran mayoría de norteamericanos creían que votar por Internet debía ser una alternativa.

Sea esto un mero impulso derivado de la fascinación tecnológica que la juventud siente por las redes de comunicaciones, sea una voluntad decidida a aumentar la participación en la vida política general, Internet podría constituir un empujón sin límites para combatir la desafección política que sufren de forma creciente todas las sociedades acomodadas. Se puede no votar por desidia, por desvinculación política y social, por desinterés o simplemente como forma de reivindicar un descontento social. Pero cuando la posibilidad de dar a conocer tu opinión está a un simple clic de ratón muchas de estas barreras supuestamente ideológicas pueden desmoronarse sin más. La interactividad puede ser un importante factor de vinculación social pero ¿qué significa la interactividad en el contexto político?

Interactividad significa bidireccionalidad y en la política esto es un arma de doble filo. Los electores y los políticos ven aumentar, multiplicarse y aparecer nuevos canales de comunicación entre ambos. Es lo que se denominan las estrategias de pull y de push, de atracción hacia uno y de impulso, de transmisión hacia el otro.

Por ejemplo, para atraer a los electores, los partidos políticos han dispuesto tradicionalmente de unos pocos y anodinos minutos en la televisión, mítines presenciales a los que sólo acuden los seguidores fieles y un programa electoral impreso en octavillas o folletos que se reparten físicamente por las casas y las calles de las ciudades. Internet añade todo un nuevo arsenal de posibilidades para informar a los electores (o a los votantes de un referéndum sobre cualquier cuestión). Desde la página Web del candidato o del partido hasta la implantación de sofisticados procesos de márketing basados en los gustos y opiniones de los ciudadanos, fácilmente recabados en el entorno digital en tanto en cuanto cualquiera de sus actividades es susceptible de dejar una huella de la misma.

En el caso de un referéndum sobre un tema médico farmacéutico, por ejemplo, los ciudadanos pueden ser sometidos a una bombardeo informativo por parte de los diferentes grupos de presión que defienden intereses opuestos y que, a buen seguro, se dirigirán a aquellos ciudadanos más susceptibles, por su perfil digital, a apoyar sus argumentos, despertando o reactivando su interés por un tema por el que quizás no se hubieran molestado jamás en emitir un voto. Sin duda, como afirma David C. King (“The new political machine”, The Boston Globe, mayo 2000), cuando el márketing político despierte en Internet más vale que nos coja preparados.
King también abunda en otro de los aspectos en los que los partidos están obteniendo buenos resultados a través de la red en Estados Unidos. Se trata de la financiación. Sabido es de todos que en ese país el sistema de financiación de los partidos políticos permite que estos reciban recursos económicos de cualquiera y que puedan solicitarlos abiertamente. La financiación política norteamericana a través de Internet mostró cifras más que sorprendentes ya en el año 2008. La posibilidad de los partidos políticos norteamericanos de atraer a su causa a ciudadanos de todo el mundo se multiplica con la Red.

La tecnología pull también tiene sin embargo sus limitaciones. Las posibilidades que ofrece la Red para suministrar mayor información del votante podrían verse ahogadas en una democracia cada vez más directa, incapacitada para informarles como es debido si se ejerce la consulta popular con demasiada reiteración. Justamente, el principal peligro en una democracia directa es, para sus detractores, que se someta a consideración de ciudadanos desinformados cuestiones de suma importancia. Para dar respuesta a estas críticas, que no sólo se hacen a una democracia más plebiscitaria, sino también a la simple posibilidad de votar electrónicamente, nacen las propuestas de forums electrónicos en pos de alcanzar una democracia deliberativa o científica. Tal vez conseguir unos paneles de ciudadanos representativos y bien informados podría reducir el número de consultas generales y aumentar el acierto de las soluciones propuestas.

En el otro lado, las tecnologías push pueden suponer desde el fichaje de candidatos a través de Internet, entre los ciudadanos más motivados y preparados, hasta, como decíamos al principio de este documento, en la devolución de la agenda política a los ciudadanos, quienes tendrían de esta manera capacidad para impulsar la política en las direcciones que realmente les preocuparan.

Fuente: Núria Almiron (Hacer Política en Internet)