Decididamente, tengo la impresión que nuestros políticos, con independencia de que sean de derechas o de izquierdas, liberales o integristas, parlamentarios o extraparlamentarios, viven absolutamente de espaldas a Internet, a los nueve millones de potenciales votantes que Internet pone a su alcance, más o menos un 19,8 % de la población, según el Estudio General de Medios, y al inmenso poder como generador de un estado de opinión que tiene este medio.
Ni el ejemplo de la Revolución Zapatista, donde unos pocos guerrilleros, disparando con más acierto comunicados en Internet que balas en la selva, han tenido en jaque al mismísimo ejercito de México. Ni la constatación de que usando solamente Internet, los grupos antiglobalización consiguen movilizar tales muchedumbres, que de seguir así, los lideres del G7 terminarán por reunirse en un portaaviones en medio del Atlántico.
Tampoco observando lo ocurrido en España, donde el estado de opinión sobre temas como el Prestige o la Guerra en Irak se ha creado y mantenido en gran medida mediante "e-mails" y "weblogs".
Les dejo la inquietud, ya que el próximo año se nos vienen elecciones de Concejo, Alcaldes y Asambleas Departamentales.
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