jueves, 7 de febrero de 2013

Los presidentes de Estados Unidos más cinematográficos.


lincoln
Los apasionados de la comunicación política estamos de enhorabuena cinematográficamente hablando. Llevamos más de un año viviendo muchos estrenos de películas de calidad que abordan aspectos de la política como las  campañas electorales o la oratoria. Son aspectos muy específicos de la política vinculados a nuestra profesión-afición que no siempre tienen cabida en filmes orientados al público generalista.
El último estreno ha sido ‘Lincoln’, una superproducción de Steven Spielbergque continúa proyectándose en los cines españoles. No se trata de un biopic al uso de uno de los presidentes más importantes de la historia de los Estados Unidos. Es una película muy reflexiva centrada en la batalla política que Abraham Lincoln tuvo que librar en la Cámara de Representantes para abolir la esclavitud. Retrata aspectos de la trastienda política, como las negociaciones para sacar adelante la votación, que incluyeron triquiñuelas, sobornos y presiones. En este contexto, Spielberg retrata cómo en una decisión tan trascendente pesaron más los intereses de cada congresista y las luchas entre las diferentes facciones que existían en el seno de los dos grandes partidos que los principios ideológicos y morales del presidente.
Aprovechando la presencia de ‘Lincoln’ en la cartelera, he recopilado para ustedes una pequeña lista de películas y series centradas en algunos de los presidentes más recordados de los Estados Unidos:
-George Washintong, la leyenda (‘The Crossing’): es una producción para la  televisión basada en una novela titulada ‘The crossing’, en español ‘El cruce’. Se estrenó en el año 2000. Robert Harmon es el director de esta película que narra cómo, tras estar acorralado por las tropas británicas, una arriesgada táctica del general George Washintong cambia el curso de la guerra en favor de los independentistas. Jeff Daniels da vida al primer presidente de Estados Unidos.
Goerge Washintonh, la leyenda
-’John Adams’: pese al papel protagónico que jugó en la consecución y consolidación de la independencia, la figura de quien fuera primer vicepresidente y segundo presidente de la historia de los Estados Unidos no es tan recordada como la de otros padres fundadores, especialmente fuera de su país. Estamos ante una miniserie de 551 minutos, divididos en siete epidodios. Rodada en 2008, destaca por su rigor histórico. Recibió el Premio Pulitzer y numerosos galardones en los Emmy y en los Globos de Oro. Está dirigida por Tom Hooper y protagonizada por Paul Giamatti, que encarna a John Adams.
-’Jefferson en París (Los amores de un presidente)’: dirigida por James Ivory y protagonizada por Nick Nolte, esta película acerca del redactor de la Declaración de Independencia y tercer presidente estadounidense estuvo nominada a la Palma de Oro en el Festival de Cannes. Se rodó en 1995. Nombrado embajador de los Estados Unidos en Francia, Thommas Jeffersonse trasladó a París en 1789 para asesorar al primer gobierno revolucionario galo. El filme narra el amor que vivió por una cortesana francesa y por su ama de llaves.
Los amores de un presidente
-’Estrella del destino’: en 1952 Vincent Sherman rodó este western histórico ambientado en los avatares que marcaron la anexión de Tejas a Estados Unidos. Tiene un reparto de lujo: Clark Gable, Ava Gardner, Broderick Crawford, Lionel Barrymore y James Burke. La historia comienza con el plan para la anexión urdido por el presidente Andrew Jackson, instaurador del sistema bipartidista imperante. Hay que recordar que la coalición en la que se apoyó políticamente fue el germen del actual Partido Demócrata. Sus adversarios se nuclearon en torno a John Quincy Adams (quinto presidente e hijo de John Adams), dando lugar al Partido Republicano.
-’El joven Lincoln’: Abraham Lincoln es quizás el presidente más admirado, legendario y enigmático de los Estados Unidos. Seguramente es también al que en más ocasiones se ha llevado su vida a la gran pantalla. Además del ‘Lincoln’ de Spielberg, podemos destacar también otros títulos como ‘Lincoln en Ilinois’ y ‘Abraham Lincoln’. No obstante, he querido seleccionar ‘El joven Lincoln’ por su calidad. Es una extraordinaria obra del maestro John Ford. Henry Fonda y Alice Brady fueron los protagonistas de esta producción de 1939. En ella, Ford quiso concentrarse en dos hitos claves de la juventud de Lincoln: cuando  impidió un linchamiento injusto y cuando defendió en un juicio a un inocente acusado de asesinato.
-’La muerte de un presidente’: estamos ante otro western, en este caso hispanoitaliano. En 1881 James Abram Hayes se convierte en el segundo presidente de los Estados Unidos asesinado, tras Lincoln. Van Johnson interpreta al vigésimo presidente norteamericano. Esta trepidante historia cuenta con el español Fernando Rey en el papel de líder de una agencia de detectives. Tonino Valerri es el director de esta obra de 1969. Giuliano Gemma es el protagonista.
-’Wilson’: Henry King dirigió este filme en 1944 con Alexander Knox como actor principal. King fue nominado al Oscar como mejor director. La trama se centra en la trayectoria política de Woodrow Wilson desde que es elegido gobernador de Nueva Jersey en 1912.
-’Ike: desembarco en Normandía’: se trata de una serie de televisión de temática bélica. Aunque aborda la vida de Dwight Eisenhower previa a su llegada a la Casa Blanca, cuando jugó un papel clave como general en la derrota de los nazis, la película es muy política: retrata cómo fueron las relaciones estratégicas entre Ike Eisenhower y el, a la sazón, primer ministro británico, Winston Churchill. Data de  1979 y contó con actores de la talla de Robert Duvall y Lee Remick. Los directores fueron Boris Sagal y Melville Shvelson.
Desembarco en Normandía
-’JFK (Caso abierto)’: es una estupenda película de Oliver Stone en la que se pone sobre la mesa una supuesta conspiración que terminó con al asesinato de John Fitzgerald Kennedy, otro de los presidentes más carismáticos y legendarios de los Estados Unidos. Se rodó en 1991 y contó con un elenco extraordinario en el que figuran Kevin Costner, Tommy Lee Jones y Gary Oldman. ‘La conspiración de Dallas’ es otra película que plantea una hipótesis de carácter conspirativo. Sobre Kennedy, recomiendo la miniserie ‘Los Kennedy’, rodada en 2010 y protagonizada por Greg Kinnear, Katie Holmes, Barry Pepper y Tom Wilkinson. Este drama ha ganado multitud de premios. En él se recogen algunos momentos de las campañas electorales de John y su hermano Bobby y de la trastienda política de la Presidencia de JFK.
-’Nixon’: Oliver Stone vuelve a rodar sobre de la vida de un presidente estadounidense, en este caso uno de los menos carismáticos. Se da la coincidencia de que fue el rival al que derrotó John F. Kennedy en una contienda electoral en la que pudo verse el primer debate televisado de la historia. Años después, en 1969 Richard Nixon ganó las elecciones presidenciales. El caso Watergate convirtió a Nixon en uno de los presidentes peor valorados de la historia estadounidense. La película se rodó en 1995. En el reparto estuvieron Anthony Hopkins, Joan Allen, Powers Boothe, Bob Hoskins y Ed Harris.
Fuente: El Atril

martes, 5 de febrero de 2013

Marketing Político: ¿infierno o paraíso?

PSICOCIUDAD NEWSLETTER
Por: Daniel Eskibel
Febrero 05, 2013


Muchos ven en el Marketing Político la encarnación misma del infierno, del mal, de los más oscuros manejos. 
Y si además la psicología también ingresa en el menú, y hasta las neurociencias, pues ese infierno parece aún más terrible porque se tiñe de manipulación de masas.

Otros, en cambio, ven el Marketing Político como el paraíso, la panacea, el camino del bien y de la inocencia.

Ni tan calvo ni con 2 pelucas, como decían en mi pueblo.
Ni tanto ni tan poco.
Ni infierno ni paraíso.
¿Purgatorio? Tal vez, tal vez...

Lo que quiero decir es que hay otra forma de ver el tema.

El ángulo de la comunicación política
Para que la comunicación política realmente esté al servicio de los ciudadanos y de los dirigentes es imprescindible que, ante todo, sea buena comunicación. 
Porque la buena comunicación política facilita el diálogo y la escucha mutua entre políticos y ciudadanos, fomentando de ese modo el conocimiento realista del otro, de sus acciones y de sus problemas y ayudando a una mejor gestión social de las expectativas de unos y otros.
La política es comunicación, siempre, desde un principio.
Buena comunicación es buena política, entonces. Política al servicio del ciudadano. 
Y un punto de partida relevante para hacer buena comunicación es conocer mejor los mecanismos mentales a través de los cuales se procesa la información política dentro del cerebro del ciudadano. 
Si el sistema político comprende más y mejor esos mecanismos estará en mejores condiciones de depurar de ruidos la comunicación política y hacerla más precisa, más eficaz, más eficiente, más abierta a la escucha, más dialogada y más democrática.
En suma: el conocimiento psicológico y neurocientífico puede ayudar a mejorar la comunicación política. Y la buena comunicación política construye ciudadanía y construye democracia.
Ese puede ser un buen camino para el marketing político. Ni las llamas del infierno ni los sonidos melodiosos del paraíso.
Comunicación.

martes, 29 de enero de 2013

Libros esenciales en Politología.


Libros de Politologia
José Luis López Valenciano (@kasugakun). Existen obras del pasado que siguen en plena vigencia cientos de años después. Una de ellas es “La democracia en América”, de Alexis de Tocqueville. Se trata de un libro clave para comprender la complejidad de la democracia actual y las fuerzas que interactúan dentro de ella. Es mucho más que una mera descripción del funcionamiento de la incipiente y novedosa democracia norteamericana. Las ideas esbozadas en la obra, como la tiranía de la mayoría y la necesidad de una efectiva división de poderes, reforzada por un vigoroso sistema de controles y contrapesos, para mitigar este peligro, siguen siendo actuales.

Nuevos tiempos en política, sí. Y ¿nuevas formas de comunicar?


Foto: Golbedia
Hablemos de un liderazgo valiente. Hablemos de profesionalizar la comunicación en política. ¿Por qué?. Porque en el aire se respira la necesidad de un cambio y no podemos negar que, en medio del desgaste y la desconfianza, el fenómeno Obama nos ha marcado y por fin nos ha hecho dar cuenta de la importancia que tiene saber comunicar dentro de los partidos políticos. Pero esto es un secreto oculto, especialmente en estructuras de organizaciones políticas partidarias con tradiciones jerárquicas verticales donde cuesta sudor y lágrimas (sobre todo lo último) que se establezca una lógica horizontal con redes que reflejen la nueva dinámica comunicacional. Una dinámica que ya ha llegado. Entonces ¿tienen miedo nuestros partidos políticos a contratar consultores en comunicación independientes?. A continuación pretendo dar algunas razones por las que deberían alejarse de ese miedo.
Creo que coincidimos quienes nos dedicamos al estudio de la Comunicación Política, en que ésta no se dedica exclusivamente a las campañas electorales, aunque en éstas el enfoque de estrategias del mensaje, la repetición del mismo, y el estar dos o tres meses recibiendo grandes dosis de candidaturas por la radio, la televisión, los diarios, vallas y volantes, hacen que pensemos en política todo el tiempo; es también en el Estado (especialmente en el poder ejecutivo) donde se aplica ésta rama de la comunicación. Por lo que siento decirle candidato/a que unas elecciones no se ganan en 15 días de campaña. Hoy, ayer y mañana son importante. Se trata del concepto de “Campaña Permanente” (que no significa estar permanentemente en campaña).
Otra certeza es que la capacidad de comunicación personal es lo que nos permite llegar a los demás, mucho más allá de los argumentos racionales. Nos permite llegar con las emociones. Y esto es lo que de verdad inspira confianza, tiene credibilidad, motiva, anima, influye y moviliza. No hay comunicación neutra, de la misma manera que no se puede no comunicar. Si partimos de estas leyes tan elementales, es mucho más claro tener presente que el control sobre el mensaje que emitimos y dominar la forma de transmitirlo, son habilidades esenciales para el éxito.
Tener claro el mensaje y dominar las técnicas de impacto y difusión son ventajas competitivas que no nos podemos permitir infravalorar por diferentes razones. En primer lugar, por la saturación de información. Por la diversidad de vías de transmisión y la rapidez con la que cambian. Por la falta de credibilidad que tiene la clase política. Porque los públicos objetivos son cada vez más cultos, más críticos y también más escépticos ante cualquier promesa.
Por estos motivos hacen falta expertos en la materia, hacen falta conocimientos externos de la dinámica de partido.Y es necesaria, muy a menudo, una cierta desimplicación ideológica para ver las cosas con perspectiva. Es necesario profesionalizar el asesoramiento en comunicación y en estrategia política. Y hay que confiar a expertos el aprendizaje de técnicas de comunicación pública y política, igual que lo aplica desde hace décadas la empresa privada para sus profesionales.
Hoy, debemos dominar la palabra, y también el código de los colores, la gramática del gesto, el poder de la voz y todas las técnicas de persuasión que harán que nos escuchen y, sobre todo, nos harán diferentes y auténticos, dos de los atributos imprescindibles para seducir. Hoy, podemos desarrollar las habilidades de las personas mediante entrenamientos rigurosos y eficaces. Y podemos planificar la comunicación personal de cada candidato y de cada personaje público, para adecuarla al contexto y objetivos marcados. No es simple liderazgo sino una forma, personal y inigualable, de liderar. Y eso no se consigue con miedo.

Trabajando por la educación.


El doctor Santiago Ospina, acompañado por el concejal del municipio de Rionegro Dr. Juan Fernando Ospina Hinestrosa, demostró una vez más su compromiso  total y de tiempo completo en pro de la educación y el servicio a la comunidad.

Esta vez, su voluntad se vio reflejada mediante la repartición de varios kits escolares, los cuales fueron destinados a las personas más necesitadas de varios municipios de nuestro departamento.

Esta  bella labor, que viene realizando varios años atrás, desde su presencia en el concejo municipal de Rionegro, sigue resaltando su compromiso con la comunidad y su preocupación por mejorar las condiciones educativas.

lunes, 28 de enero de 2013

Obama y Lincoln: Dos épocas, un discurso.


obama lincoln
Montaje callejero con las caras de Obama y Lincoln
Hubo muchas similitudes entre el discurso que hicieron Lincoln y Obama al ser nombrados presidentes. Mientras que Lincoln ocupaba las salas de cine, Obama preparaba su segundo discurso de investidura.
En plena emoción por el esperado estreno de la película ‘Lincoln‘ y por el discurso de Barack Obama en su nueva toma de posesión, parece descabellado hacer una comparativa entre el discurso que ofreció este viejo presidente el 4 de marzo de 1861 y el que pudimos oír de Obama el pasado 20 de enero de 2009. Ambos son dos textos inaugurales, dos tomas de posesión. Pero no es tan descabellado si los miramos con lupa, si intentamos entender el porqué de esas palabras en momentos tan oportunos.
El primero incitando al cambio, el segundo también. El primero republicano, el segundo demócrata. El primero con un objetivo nacional, el segundo nacional pero más internacional. Y ambos con el fin de acercarse al pueblo dos presidentes capaces de ponerse a prueba en momentos podríamos decir… ¿críticos?
Si el primer discurso de Abraham Lincoln estaba enfocado hacia la “advertencia en positivo” de que él estaría a favor de la paz y no la guerra con aquellos Estados que no lo aceptasen, el discurso de Barack Obama estaba enfocado hacia la ilusión de un nuevo momento en el que apostaba por y para todos, tanto para los que lo apoyaron como para los que no.
Las palabras del primer discurso pueden parecer positivistas y rectas conforme a la Ley, las del discurso de Obama intangibles y cercanas conforme a la necesidad ansiosa del ciudadano. Pero los dos mantienen un quinteto de elementos en común y casi con la misma estructura: referencia al pasado y orgullo por su país, recuerdo a los anteriores presidentes, mención del problema presente, visión de futuro y advertencia de su capacidad.
Pasado, orgullo y recuerdo.
Ambos presidentes mencionan la palabra “prudencia”, y con prudencia empezaron su discurso aludiendo los dos al pasado, esa historia de los Estados Unidos que, aunque breve, ha tenido gran relevancia en la política internacional. Obama se muestra “conocedor de los sacrificios que hicieron nuestros antepasados”. Lincoln, que forma parte de esos antepasados, empezó relatando que quería cumplir con “una costumbre tan antigua como el gobierno mismo”. Con él se cerraba una era de divisiones para empezar a unificar ideales y objetivos. Necesitaba del pasado para hacerlo. “Unión”, apelaba. Como unión también quería el presidente Obama. Palabras que se repiten en ambos discursos.
El recuerdo de los anteriores presidentes es algo que está implícito en la política americana. Esto es lo que dijo Obama en 2009:
Son ya 44 los estadounidenses que han prestado juramento como presidentes. Lo han hecho durante mareas de prosperidad y en aguas pacíficas y tranquilas
Esto fue lo que dijo el presidente Lincoln:
Setenta y dos años hace que tomó posesión el primer presidente bajo nuestra Constitución nacional. Durante este período, quince presidentes distintos, todos ciudadanos tan distinguidos como ilustres, han representado al poder ejecutivo del Gobierno a través de muchos peligros, pero siempre con feliz éxito
¿No se parecen en algo 152 años después?
La capacidad para el presente y el futuro.
Los dos presidentes tenían un problema presente. Y porque creyeron en su capacidad, esperaban otro futuro. Lincoln anunció las diferencias entre los Estados, los que lo apoyaban y los que no, y lo que podía ocurrir con aquellos que no lo apoyaban. Podía haber guerra, pero él quería paz. Lo hizo aludiendo siempre a la Constitución como la salvaguarda del Estado. De hecho es la segunda palabra que más se repite en su discurso, hasta 14 veces la menciona. La primera que más repite es “unión”.
Se presentó con un:
Entro en el desempeño de mis elevadas funciones con tanta desconfianza como temor de que me falten las fuerzas necesarias en la situación presente
Mientras, Obama eligió estas palabras:
Ya sé que hay quienes ponen en duda la dimensión de mis ambiciones. (…) Tienen mala memoria. Porque se han olvidado de lo que ya ha hecho este país, de lo que los hombres y mujeres libres pueden lograr cuando la imaginación se une a un propósito común y la necesidad al valor
Él, a diferencia de Lincoln, escoge la “esperanza” por encima del “temor”. Y también menciona “unidos”, hasta nueve veces. La diferencia entre ambos es que Lincoln confiaba en la Constitución como elemento protector, mientras que Obama lo hacía en el “padre”, palabra que repite hasta en cinco ocasiones. Y a partir de ahí, empezar a hacer, en el discurso de Obama.
A partir de hoy, debemos levantarnos, sacudirnos el polvo y empezar a trabajar para reconstruir Estados Unidos
¿Qué dirá el próximo 20 de enero?
Los dos se ponen a prueba en ese futuro inmediato y ponen en manos del pueblo esa vigilanciade la que nos habla el asesor de comunicación, Antoni Gutiérrez-Rubí. ’Vigiladme’, piden. No es de hoy reconocer el poder del pueblo. Ya en 1860 Lincoln advirtió de ese poder en pleno momento de esclavitud:
Mientras que el pueblo vigile y sea virtuoso, ninguna administración, por mala que sea, podrá perjudicar gravemente al gobierno ni al país en el corto espacio de cuatro años (…) Nada se pierde por exceso de reflexión

Psicología política y campañas electorales.


"psicologia politica y campañas electorales"
Muchos dirigentes políticos y asesores de campaña dicen, como si soñaran con una utopía, que ganarían las elecciones si supieran cómo es que el elector decide su voto. ¿Por qué no recurrir a la Psicología? ¿Acaso 2500 años de conocimiento acumulado no tienen algo esencial que decir respecto al votante?
Una campaña electoral no se juega en los medios de comunicación ni en la calle, sino en el cerebro humano. Allí está la clave. Es el cerebro de cada elector quien recibe los mensajes de la campaña, los decodifica, los analiza, los archiva, los vuelve a recuperar, los interpreta y hasta los modifica.
Es en ese campo de batalla que luchan los mensajes de los distintos candidatos. Allí tienen que dar lo mejor de sí para persuadir y lograr el voto. Allí es que el elector despliega sus ideas, sus recuerdos y sus emociones. Y allí se produce la decisión de voto.
El cerebro, si lo vemos desde el punto de vista físico. La mente, si lo vemos desde el punto de vista psicológico.
El problema de toda campaña electoral
Siempre hay un problema que resolver. En las campañas electorales podría formularse así: la batalla se da en el cerebro de los votantes, pero quienes dirigen la campaña generalmente desconocen las leyes de funcionamiento de ese cerebro.
Entonces es que podemos apelar a la psicología política.
El elector, el candidato y la psicología política
En la antigua Grecia, hace alrededor de 2500 años, surgieron las primeras reflexiones acerca de la Psicología. Aquellos griegos curiosos ya comenzaron a observar y analizar el comportamiento humano, las conductas, los sentimientos, el razonamiento, las emociones, las relaciones sociales, las fantasías, la voluntad…
Uno de aquellos filósofos, Aristóteles, fue de los que más avanzó en el estudio de esta zona del conocimiento. Aristóteles, quien definía al ser humano como un “animal político”. Político venía de “polis”, en referencia a la ciudad. El hombre, entonces, era esa especie animal que se ocupa de los asuntos colectivos de la ciudad en la que vive.
Durante unos cuantos siglos la Psicología creció y se desarrolló al amparo de la Filosofía. Siglos y siglos acumulando saberes. Hasta dar el gran salto en las décadas finales del siglo 19. Primero fue Wundt que fundó un laboratorio de Psicología, buscando aplicar metodologías similares a las de las ciencias naturales. Y luego Sigmund Freud revolucionando el concepto mismo de Psicología con su descubrimiento del inconsciente.
La Psicología se separó finalmente de la Filosofía y se hizo ciencia. Durante todo el siglo 20 acumuló una fantástica y tal vez poco conocida base de conocimientos. Y se desarrolló en todas las direcciones, generando aplicaciones para literalmente todos los ámbitos humanos. En ese contexto surge la Psicología Política propiamente dicha.
La psicología política es una disciplina científica, claro está. Estudia la vida política focalizando sobre los procesos mentales del elector. Ilumina las zonas del cerebro activadas por los mensajes políticos y las campañas electorales. Estudia, experimenta, analiza, investiga, formula hipótesis, vuelve a experimentar, observa, saca conclusiones, vuelve a observar…
La psicología política produce, y produce mucho. Artículos, libros, conferencias, cursos, seminarios…Y lleva ya unas cuantas décadas en esa tarea. Sin embargo, la inmensa mayoría de los dirigentes políticos desconoce completamente que en la psicología política pueden estar las respuestas para las preguntas que surgen en cada campaña electoral.
Por otra parte, las campañas electorales se suceden en todo el mundo sin solución de continuidad. Siempre hay campañas en marcha. Y los políticos, los publicistas, los consultores, los periodistas y los estrategas también producen y aportan mucho. Pero la inmensa mayoría de quienes saben de psicología política se quedan en sus ámbitos académicos y no salen a la arena electoral.
Psicología política aplicada
Si el cerebro humano es el campo de batalla de toda campaña electoral, entonces aplicar los conocimientos de la psicología política pasa a ser un elemento estratégico en la definición de la elección.
Aplicar la psicología política a la campaña electoral. De eso se trata.
Fuente:Psicociudad