miércoles, 13 de marzo de 2013

Inscríbete en el Certamen Iberoamericano PROMESAS ELECTORALES.



La edición número II del certamen Iberoamericano de Promesas Electorales, el cual se originó por primer vez en Barcelona en el año 2012, tendrá disponible el proceso de inscripción hasta el próximo 18 de Marzo, para todos los interesados  en la consultoría política.

Los participantes podrán ingresar al certamen y realizar sus trabajos de manera individual o grupal en  categorías como: Campañas Online, Campañas radiales, campaña audiovisual, discurso, gestión de datos, entre otros.

Los interesados podrán realizar su inscripción a través de la página  www.promesaselectorales.org.


Organiza tu mensaje para vencer la plaga del olvido.


PSICOCIUDAD NEWSLETTER
Marzo 12, 2013
Por: Daniel Eskibel.


La plaga del olvido.
Esa es la enfermedad que describe Gabriel García Márquez. La enfermedad que comienza a apoderarse lentamente de los habitantes del mítico Macondo de 'Cien años de soledad'.
Simplemente la gente comienza a olvidarse de todo, hasta del mismísimo nombre de las cosas cotidianas.
Y los sufridos habitantes de Macondo tienen que tomar medidas enérgicas para combatir esa plaga del olvido. Comenzando por ponerle a cada objeto un cartel que recuerde su nombre. Y luego agregando a ese nombre la descripción de para qué sirve ese objeto.
Pero la plaga del olvido no se limita a Macondo ni al mundo de la ficción.
Nada de eso.
La plaga del olvido es universal y se despliega a lo largo y a lo ancho de la Tierra.
Casi podría decirse que una de las principales funciones de la memoria es olvidar.
Olvidar, sí.
No recordar. No. Olvidar.
Porque si recordáramos todo todo todo...pues la sobrecarga de información nos volvería locos. Entonces tenemos que drenar información hacia afuera. Destruirla. Olvidarla.
¿Puede un votante recordar todas las noticias políticas que acontecen a lo largo de su vida?
No.
¿Puede un votante recordar todos los mensajes políticos que se producen?
Tampoco.
¿Entonces qué hace?
Olvida.
¿Cual es la mejor manera de olvidar?
Pues no hacer nada. Simplemente dejar que la información fluya, dejarla ir, dejarla escapar sin dejar rastro.
¿Y entonces qué hay que hacer para recordar?
Pues archivar.
Lo mismo que haces en el disco duro de tu computadora: guardar fragmentos de información bajo la forma de archivos a los que puedas acudir después.
La forma en que el cerebro archiva la información política en la memoria depende de básicamente de 3 factores:
  1. Cómo cada uno obtiene la información política
  2. Cómo cada uno formula juicios acerca de los hechos políticos
  3. Qué grado de motivación política tiene cada uno
La interacción entre estos factores da lugar a diferentes modalidades de archivo de la información política en el cerebro:
  • Algunos archivos son más superficiales y otros más profundos y completos
  • Algunos ciudadanos archivan mucha más información que otros. Y esa información está mucho más teñida de interés y de color emocional
  • Mientras unos ciudadanos archivan en distintas "carpetas" correspondientes cada una de ellas a un político distinto, otros archivan en "carpetas" correspondientes cada una a un atributo diferente (por ejemplo 'energía', 'honestidad', 'capacidad', etc)
  • Algunos ciudadanos archivan impresiones y juicios rápidos sobre los políticos (juicios que luego irán actualizándose ante cada nuevo episodio que los involucre) mientras que otros archivan una memoria más detallada de los hechos y posicionamientos que van adoptando esos políticos.
¿Por qué importa todo ésto?
Porque la comunicación política debe hacerse de tal modo que se le facilite a todos los grupos de ciudadanos un proceso más eficaz de archivo.
Dicho en castellano simple: ofrece a los votantes una información política organizada de tal manera que luego sea fácil de archivar y recordar.
No dejes que la plaga del olvido condene a tu Macondo a más de 100 años de soledad.

El papel de la mujer en la política.


Por Óscar Sevillano

Revista Esfinge
Considero que las mujeres pueden jugar un importantísimo papel en la política colombiana si se lo proponen, pero sobre todo si se unieran con las demás personas de su mismo género que tienen ese mismo interés por lograr mejores cosas, no solo para ellas, sino también para la sociedad en general

No estoy descalificando la lucha que hasta el momento han dado ellas, porque debo reconocer la incansable labor de mujeres importantes en nuestro país como Noemí Sanín, María Emma Mejía, María Ángela Holguín, Cecilia López, Zulia Mena, Ángela María Robledo, Clara López, Martha Lucía Ramírez, Piedad Córdoba, Gloría Inés Ramírez, Carmen Palencia, Gloria Flórez, etc., por tratar de reivindicar el papel de la mujer en la sociedad colombiana. Pero sobre todo, por demostrar que pueden desarrollar un trabajo interesante en nuestro país, que a pesar de tener una deuda histórica con ellas, poco parece dar muestras de querer reivindicarse con el género femenino.

Por fortuna no soy de los que se come el cuento, de que a la labor de la mujer se le ha dado la importancia que merece, solo porque en el cargo de canciller se coloque a una cara bonita y amable y escasamente se les haya otorgado tres ministerios, cuando existe un total de 16. Más bien este hecho lo califico como lamentable en un Estado Social de Derecho, que no reconoce la capacidad que tiene el género femenino. Y si no es así, olvidemos lo anterior, y que alguien me explique, ¿porque la mayoría de concejales, senadores, representantes, ediles, gobernadores y alcaldes, no son precisamente mujeres?; ¿Qué pasa en las altas cortes, que el número de mujeres no llega ni a la mitad del total de magistrados que las integra?; ¿Cómo es que en las listas de aspirantes de los partidos políticos a cargos de elección popular su participación suele ser escasa en comparación con la de los hombres? ¿Será que tenía razón Martha Sáchica cuando en momentos en que aspiraba a magistrada de la Corte Constitucional, en entrevista para el Portal de Internet Arcoiris.com, aseguró que “las mujeres son el comodín de las ternas”?. 

Tampoco soy de los que se ha dejado meter los dedos a la boca, con el argumento de que los reinados de belleza en nuestro país son una exaltación a la mujer, cuando todos sabemos que detrás de ellos se mueve todo tipo de intereses, y que las mujeres que sueñan con tener la corona en su cabeza, se deben limitar a permitir que se las utilice como marionetas de los dueños del negocio.

Considero que la sociedad en general debe ser consciente de lo importante que sería para nuestro país, dejar que la mujer demuestre su capacidad laboral, dándole la importancia que merece, y en esto debo reconocer que el único mandatario que ha demostrado tener esa disposición es Antanas Mockus, al permitir que la mitad de su gabinete de gobierno en su segunda alcaldía en Bogotá, fuera ocupada por personas del género femenino, demostrando que las cosas se pueden hacer, cuando se tiene un poco de voluntad. 

En segundo lugar considero que al género femenino le hace falta un poco más de unión entre ellas mismas para lograr sus fines. Al parecer las mujeres colombianas parecen no entender que la unión hace la fuerza. Es así como por ejemplo, si María Isabel Rueda y María Jimena Duzan, en lugar de seguirle la cuerda a quienes les incomodaba la labor de Viviane Morales, cuando cumplía con su labor de Fiscal General y adelantaba investigaciones claves para el país, le hubiesen apoyado, la historia pudo ser otra, y una mujer intachable, seguiría ocupando la cabeza de una entidad de gran importancia en Colombia como la Fiscalía General de la Nación. 

De la misma manera considero que deberían unirse quienes ejercen labores políticas, pero no prestándose a mantener el poder de grupos políticos, cuestionados por sus vínculos con la ilegalidad como es el caso de Arleth Casado de López, Dilian Francisca Toro, Piedad Zucardi, Teresita García y Astrid Sánchez Montes de Oca, quienes con este tipo de representación han puesto a las mujeres como una especie de “muñecas de la mafia”, sino más bien, con la idea de destacar la labor que cada una desempeña desde su orilla, demostrándole a esta sociedad que como mujeres, tienen mucho por hacer, y que ese que hacer, puede resultar más interesante, que el que a diario ejecuta un hombre.

Fuente:  Revista Semana.

lunes, 11 de marzo de 2013

Los elementos fundamentales del Marketing Político


Los elementos fundamentales del Marketing PolíticoFotografía:
por:  INSTITUTO DE COMUNICACIÓN POLÍTICA ICP.

De acuerdo al Folleto 1 Metodología y estrategias para las campañas políticas, proporcionado por Strategos Red Latinoamércia, los elementos fundamentales del Marketing Político son:

1) Conocer a nuestro público: razón por la que se vuelve necesario investigar constantemente -a través de los estudios cualitativos y cuantitativos-, para saber quiénes son, en dónde están, qué les interesa, cuáles son sus problemas, cuáles son sus gustos, qué tipo de medios suelen emplear, cómo se comunican, cuáles son sus actividades, hobbies y qué les apasiona.
2) Tener al mejor candidato: por eso es crucial que las organizaciones políticas entiendan qué se debe lanzar aquel (aquella) candidato(a) que tiene las mayores posibilidades de  ganar, y no lanzar a aquellos que quieren acceder al poder por un simple capricho, porque son los que “siguen en la fila”, o porque son los que cuentan con más recursos económicos.
3) Generar las mejores propuestas: para lograr convencer al electorado, toda campaña política debe sustentarse en propuestas tangibles, viables, con visión de futuro y que esté enfocada a solucionar las distintas problemáticas de la gente.
4) Convencer al electorado: en una campaña nunca se debe de perder de vista que el votante es la figura más importante y que, para convencerlo, es necesario contar con propuestas que realmente estén enfocadas a mejorar su calidad de vida. Además, para lograr conmoverlo, durante la campaña se deben crear mensajes y discursos que lleguen realmente a tocar su corazón y sus fibras más sensibles.
Por último, se debe subrayar el hecho de que en nuestros días la gente no elige partidos políticos: elige candidatos y propuestas. Por lo tanto, la competencia no sólo se verifica en el terreno ideológico; sino que tiene lugar en distintos frentes, cada uno con una lógica particular. La gente ya no cree en la ideología: cree en las personas. De tal forma que, cuando el público reconoce, aprecia o le cree al (a la) candidato(a), sigue con él (ella).
Por otra parte, cuando ni el (la) candidato(a) ni las propuestas son adecuadas, el público inmediatamente comienza a buscar una mejor opción. Por ejemplo, en la campaña de la ex Presidenta Bachelet sus propuestas estaban enfocadas en la igualdad de género y en empoderar a las mujeres, temas que tuvieron un gran eco social.
Fuente: Módulo 1: Metodología y estrategias para las campañas políticas de Strategos Red Latinoamérica, Ágora Democrática, y el Programa conjunto del Netherlands Institute for Multiparty Democracy e IDEA Internacional.

jueves, 7 de marzo de 2013

Las mujeres son la única mayoría sin poder político.



Por MARÍA VICTORIA CORREA SERGIO A. NARANJO M. | Publicado el 7 de marzo de 2013

Aunque las mujeres representan la mayoría de la población en el país con el 51 por ciento, solo el 12 por ciento ocupan un cargo de elección popular. 

Una de las razones para que ellas no estén hoy en el poder se debe a que los partidos políticos no han estimulado su real participación y han generado una cadena de exclusión que aún no ha sido superada. A esto se le suma la cultura, que no ha destronado al hombre como el líder natural en las contiendas políticas. 

Muestra de esto es que, de acuerdo con el "Segundo ranking (sic) de igualdad de mujeres y hombres en los partidos políticos" presentado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, PNUD, solo cuatro de doce colectividades tienen la mayoría de sus cargos directivos en manos de mujeres. 

A ello hay que agregarle que, según datos de la Registraduría, las mujeres solo ocupan el 9,4 por ciento de las gobernaciones, el 9,6 por ciento de las alcaldías, el 14,4 por ciento de las asambleas, el 12 por ciento de los concejos, el 13,3 por ciento de la Cámara de Representantes y el 15,7 por ciento del Senado.

De acuerdo con el estudio del PNUD, la baja participación de las mujeres en cargos de poder "es cada vez más preocupante". Cifras del Foro Económico Mundial dan cuenta de que Colombia retrocedió 58 puestos entre 2006 y 2011 en términos de igualdades entre hombres y mujeres, siendo el ámbito político el de mayor inequidad.

El PNUD agregó que la baja participación de las mujeres en cargos de poder son diversas y destaca, entre otras, que las mujeres siguen siendo las principales responsables de la crianza de los hijos, de la preparación de los alimentos, del cuidado de la casa. Sin olvidar, la dinámica del quehacer político, como los horarios y los viajes, que hacen que su participación sea difícil de sostener.

Zulia Mena, alcaldesa de Quibdó (Chocó), señaló que durante su vida política las cosas no han sido fáciles. 

"Debemos entender que no vamos a un reinado de belleza cuando aspiramos a un cargo, sino que nos toca luchar contra muchos intereses. Yo lo logré intentándolo una y otra vez. Con trabajo y disciplina", dijo la mandataria y aseguró que hace falta que los partidos empoderen a las mujeres.

Aura Marleny Arcila, concejal de Medellín, también advirtió que hacen falta políticas públicas hacia la inclusión. "Los partidos tienen que entrar a estimular su participación y que las mujeres confíen en que realmente pueden participar, hay falta de estímulo y educación".

Contrario a lo que piensa la concejal Arcila, la exministra Cecilia López indicó que en sociedades como la colombiana, las mujeres están más educadas que los hombres y que la dificultad para que accedan al poder político "no es en realidad por culpa de los partidos o de la política, sino por los políticos: son misóginos, ególatras, las discriminan, no las valoran".

Y agregó que le parece "inconcebible" que el Partido Liberal sea el mejor ranqueado en el estudio sobre la mujer, "si ese es el mejor partido, ¿cómo serán los demás?", se preguntó.

Los partidos se defienden
Al defender su trabajo frente a las mujeres, las colectividades opinan que están haciendo la tarea y critican las cifras que entrega el estudio.

Andrea Feo, coordinadora de política de la mujer de la U, indicó que "su partido cree en la mujer. Los señores del PNUD deben revisar el tema". 

Carlos Baena, presidente del Movimiento MIRA, dijo que no es tanto que en las listas haya muchas mujeres, sino que las que estén sean elegidas. "MIRA ha trabajado bastante para que las mujeres alcancen curules. La política está incompleta sin la participación de ellas". 

Soraya Galvis, secretaria alterna y de la mujer del Partido Conservador, señaló que han insistido en la inclusión y el empoderamiento de la mujer y que esto se ha visto reflejado en las votaciones. "Somos el partido que en las elecciones regionales elegimos más mujeres. Antes de que saliera la ley de cuotas ya estábamos cercanos al cumplimiento". Agregó que el estudio los dejó tristes, "porque con todo el esfuerzo que se ha hecho, lo mínimo que esperábamos era el segundo lugar".

Clara López Obregón, presidenta del Polo Democrático, consideró que no han sido muchas las mujeres que han tenido la posibilidad de aspirar a un cargo de elección popular, ya que "los valores de la mujer no han estado tan cotizados como los del hombre. Colombia se ha acostumbrado a una política de miedo, que ha generado en la sociedad el privilegio de la pugnacidad".

El Gobierno propone 
Cristina Plazas, alta consejera para la Mujer, indicó que los partidos políticos deben fortalecer sus escuelas de formación, liderazgo y sus direcciones de género. "Las colectividades se deben comprometer con este propósito porque hasta ahora no se han tomado medidas concretas y efectivas para lograrlo. Como sociedad debemos comprender que una democracia sin mujeres está incompleta".

Lucía Bastidas, directora de Democracia y Participación Ciudadana del Ministerio del Interior, le hizo un llamado de atención a los partidos para que amplíen la participación política de las mujeres en instancias diferentes a roles administrativos y accedan a cargos de elección popular.

ANÁLISIS

Toma de decisiones en mano de los hombres

Silvia Rucks
Directora en Colombia del PNUD

Cabe recordar a propósito del tema de las mujeres que el 8 de marzo se ha convertido en un día en que se contabilizan los pendientes y se da un impulso especial a la lucha por la participación equitativa de las mujeres en todos los niveles y ámbitos de la sociedad. Pero no debemos olvidar que en estos momentos solo se hacen balances de unas acciones que son y deben ser permanentes en la cotidianidad de la

sociedad. Una de las tareas pendientes, permanentes, en la que ya se han hecho sustanciales avances, pero que todavía debe ser una prioridad de las mujeres y de la sociedad en su conjunto, es la de la incorporación plena de las mujeres, proporcional a su representación en la sociedad, a todos los espacios de poder, a los espacios de toma de decisiones, con condiciones de posibilidad similares a las de los hombres. Pero como sabemos, esa tarea ha mostrado ser una de las más arduas en la ya larga y accidentada labor de posicionamiento de las mujeres en los espacios

públicos de la sociedad. En la esfera política, en los espacios de dirección, estamos lejos de lograr los niveles que en áreas como el trabajo y la educación se han alcanzado. La experiencia de otras áreas, la experiencia de otros logros, señalan que un paso importante en la búsqueda de la equidad es la visibilización de las condiciones de desigualdad, allí donde existan, allí donde sean más cruciales, allí donde se expresen más claramente los obstáculos para ese acceso a los niveles de decisión, al poder. Y un espacio privilegiado en la sociedad, para el manejo del poder y de las decisiones importantes en todos los ámbitos de interacción de los seres humanos son los partidos políticos. Los partidos políticos en Colombia, han sido los espacios privilegiados de toma de decisión, los centros de la política, son los centros de poder y son, lamentablemente, todavía un espacio primordialmente de hombres.

CLAVES

CONCLUSIONES DEL RANQUIN

1. La mitad de los partidos políticos tienen dependencias para desarrollar políticas de género.
2. En cinco de los 12  partidos o movimientos políticos del país no tienen mujeres en cargos de dirección.
3. Ninguna colectividad tiene cuotas para las mujeres en las listas de elecciones internas.
4. La cuarta parte de los partidos no cuentan con una oficina responsable del tema de la mujer.
5. Solo dos terceras partes establecen mecanismos para promocionar la participación de la mujer.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Lo que dices no es lo que escuchan.


PSICOCIUDAD NEWSLETTER
Marzo 05, 2013

Por: Daniel Eskibel.


La información política ingresa en el cerebro del votante. Pero lo hace luego de un largo proceso en el que atraviesa los medios de comunicación, las redes de contacto social y la propia experiencia vital de la persona.
Al final la información ingresa al cerebro.
¿Entera? No.
Recortada, seleccionada, subrayada, fragmentada, editada y modificada pero...dentro del cerebro.
Aunque ésto supone un nuevo problema: la información está codificada.
Claro que en este aspecto la información política no es original ni se diferencia mayormente de los otros tipos de información.
Ya sabemos que todo emisor codifica sus mensajes, los subordina a ciertos conjuntos de reglas y de significados.
Cada uno tiene sus propios códigos y subcódigos y es inevitable que utilice los mismos.
Pero luego el receptor decodifica esos mensajes, los traduce.
Y para esta tarea de decodificación utiliza no los códigos del emisor sino los suyos propios, los que el receptor ha aprendido a lo largo de su vida. Y las diferencias entre los códigos del emisor y los del receptor explican una parte muy trascendente de las dificultades de comunicación.
El nivel socioeconómico, el perfil psicográfico y actitudinal, la formación cultural, el género, la edad, la filiación política, las ideas religiosas, los valores humanos...todos estos vectores implican subcódigos que van a incidir significativamente en la codificación y decodificación de la información.
Pero además cada uno construye su peculiar combinación de códigos y subcódigos y en función de ella surge su "mapa" de la realidad.
Este mapa es un reflejo de la realidad pero es diferente a ella (es un modelo, al igual que el mapa que usamos en geografía representa a un determinado territorio pero físicamente no lo es).
Y así cada uno también utiliza su propio mapa de la realidad para encriptar la información que emite, aunque tenga tan naturalizado el proceso que ni siquiera percibe que está encriptando.
Luego el receptor traducirá esa información en base a su propio mapa de la realidad, el que podrá tener más o menos puntos de contacto con el mapa del emisor.
En definitiva, una misma información política será traducida de diversa manera por cerebros que utilizan distintos códigos, subcódigos y mapas de la realidad.
Ello puede dar lugar a lecturas diferentes, a interpretaciones distintas, a veces a dudas y/o confusiones y a modificaciones de la información que ya nunca más será igual a sí misma. Es lo que Umberto Eco llama la decodificación aberrante.
Claro que en la comunicación política ese fenómeno es mucho más agudo aún, sobrecargando en mucho la tarea de traducción que debe realizar el cerebro.
Por eso lo del título:
Lo que dices no es lo mismo que lo que los demás escuchan.
Tampoco en política.
¡Qué digo! En política menos que menos.
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lunes, 4 de marzo de 2013

Opinión, un voto que no se amarra.


POR SERGIO A. NARANJO M. | Publicado el 3 de marzo de 2013

Imagínese un bogotano, un medellinense o un caleño, profesional y tal vez con especialización o maestría, que se informa a través de investigaciones, prensa, radio u otro medio masivo. Ahora imagíneselo en elecciones, ¿por quién votaría?, difícil saberlo, pues se trata de un votante de opinión.


Recibe su nombre porque no se deja llevar por las maquinarias de algún partido o movimiento político, sino que elige a un candidato según su propia percepción y opinión.


Entre los problemas está que no se sabe por qué candidato optará, por lo que mientras los partidos no elijan aspirantes, la sociedad y los votantes de opinión no decidirán para las elecciones del próximo año. 


Es difícil marcar el origen del voto de opinión en Colombia. Para algunos analistas, su impacto surge desde los años 70, luego del llamado Frente Nacional; otros optan por ponerlo más cercano, en los 80, con el surgimiento de la elección de alcaldes. 


Otros lo marcan desde más cerca, a inicios de los 90, luego de la Constitución de 1991. Pero lo cierto es que ha venido evolucionando, atado sobre todo al crecimiento de la población y de los medios de comunicación. 


Según Alejo Vargas, director del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional, la incidencia del voto de opinión hoy es cercana al 35 por ciento, en unas elecciones presidenciales. Es decir, se necesita de él para llegar a un cargo como es el de jefe de Estado, pero no es exclusivo. 


En palabras de Luis Guillermo Patiño, director de la Facultad de Ciencias Políticas de UPB, "no se puede maximizar en las elecciones presidenciales de 2014 el voto de opinión, porque se concentra en las grandes ciudades y hay un gran porcentaje que no está en las ciudades, sino amarrados a partidos tradicionales o a ciertos políticos que ejercen control en las regiones".

Suele situarse en la clase media

Aunque algunos consideran esta característica como clasista, pues efectivamente se refiere a cuestiones económicas y sociales, por regla general al voto de opinión lo ubican en las franjas de clase media. 

Al ser de clase media, se ve más notorio en donde se concentre la mayor cantidad de población de este tipo, es decir en las grandes ciudades, como Bogotá, Medellín o Cali. De estas últimas, la reina en cantidad de voto de opinión es la Capital, siendo más fácil medir la influencia de este en una determinada elección. Y que, además, tiene un título profesional y ha hecho algún tipo de postgrado, llámese especialización, maestría o doctorado. 

Incluso, tiene edad, entre 30 y 45 años, que hace que el votante de opinión no solo se informe y tenga algún tipo de conocimiento de la actualidad, sino que además trabaja, y su cargo no depende de que un determinado partido o movimiento político llegue a un cargo de autoridad. No depende de contratación pública, ni tienen relación directa con determinado político afiliado a una colectividad. 


No tiene una definición exacta

Analistas y expertos no se arriesgan a definir de manera tajante qué es el voto de opinión, de ahí que sea tan difícil medirlo y saber el impacto real que tienen o tendrían en una elección en particular. La definición que más se ha extendido es la del no: no es maquinaria, no es clientelista, no es amarrado.


Lo único que se arriesgan a decir es que ese voto, del que no se sabe a ciencia cierta qué es, sale de esa franja de la población que no cree en los partidos políticos o que al menos no les interesa si el candidato que les gusta pertenece a un determinado color.

De este punto en particular se adhieren aquellos que piensan que este tipo de voto surgió en el país a raíz del llamado Frente Nacional, en el que el Partido Liberal y el Conservador alternaron la presidencia de la República, y dieron origen a la llamada generación sin partido, que evolucionó a las cifras de hoy, en las que al menos el 75 por ciento de los colombianos asumen no tener filiación política, según cifras del Barómetro de las Américas.

Vota por alcalde, gobernador y presidente

Una de las cualidades más notorias del voto de opinión es que tiene mayor impacto en los llamados cargos uninominales, en los que la baraja de candidatos es más restringida y se elige para ocupar un cargo en cualquiera de los niveles del ejecutivo.


Alcaldes, gobernadores y presidentes son los cargos en los que más fácil se puede apreciar el impacto de un voto no atado, aunque en el momento no tenga la capacidad para decidir una elección, sí incide de manera importante.

En el caso de los cargos a corporaciones públicas, como concejos, asambleas o Congreso, se ve menos presencia del voto de opinión, o al menos un panorama más atomizado, por lo que su importancia se reduce.

Crece con desprestigio de los partidos
A pesar de que no es claro el origen del voto de opinión, sí tiene una relevancia mayor con la llamada explosión de los medios masivos de comunicación, sobre todo radio y televisión.


Los medios son interlocutores de la actualidad, que en tiempos de elecciones van mostrando la baraja de candidatos que están optando por determinado cargo público.

Con la llegada de internet y en particular de las redes sociales, se ha visto cómo estas también están influenciando a los votantes de manera permanente. 

Fue el caso de la llamada Ola Verde en 2010, pero que también mostró la debilidad de este tipo de medios con respecto a un candidato, que terminó siendo apoyado por personas que en muchos casos no tenían la edad para votar.

El fantasma caudillista
De las características que más perturban a los jefes de campaña y ponen a comerse las uñas a los candidatos, es que el voto de opinión no se casa, es voluble, es lo que se denomina como voto golondrina, migra sin importar la hora o el día. 


Si hoy está con uno, puede perfectamente estar con otro 15 minutos antes de votar o incluso estando en la mesa de votación puede cambiar de candidato. Es por eso que al ver la lista de candidatos que han tenido influencia del voto de opinión en una elección, se notan muchos matices, colores y tendencias, desde Uribe en 2002, hasta Mockus en 2010.

Voto golondrina

Si bien es cierto que no se casa con ningún partido, movimiento político o candidato determinado, sí hay una característica que analistas han notado en las elecciones luego de la Constitución de 1991: les gustan los candidatos de la antipolítica tradicional. 


Es decir, si bien el aspirante puede ser de una determinada colectividad, que puede ser tradicional o no, su imagen tendría que ser la de un personaje que quiere reformar, transformar y dejar las formas de hacer política tradicional. 
Por eso es que es capaz de castigar candidatos que hayan estado presentes es escándalos de corrupción.


Le gusta la televisión
Algo que concluyen los analistas es la relación inversamente proporcional entre los adeptos a los partidos políticos y el voto de opinión. A más voto de opinión, menos adeptos a los partidos, y viceversa. 


Esto es notorio en la última encuesta de Gallup Colombia, en la que el 70 por ciento del país no tiene partido y el 68 por ciento tiene mala imagen de esas colectividades. 

Se podría pensar que hay un gran potencial del voto de opinión, pues quienes no tienen ninguna fidelidad a determinado partido, pueden llegar a elegir según un diagnóstico que se puede hacer de determinado candidato en una elección en particular. 

Es apolítico
El riesgo más grande que tiene el voto de opinión es el caudillismo o personalismo exagerado de ciertos personajes que cuentan con un amplio carisma y atraen a cientos de votantes que, al no tener una disciplina partidista, pueden ir fácilmente a apoyarlo.


En términos generales, se opone a los sistemas de partidos fuertes, en los que las iniciativas vengan de las colectividades sociales y se propugne menos por personas determinadas y más por grupos políticos consolidados. 

Son precisamente esos contextos los que se comportan como caldo de cultivo para que surjan personajes con grandes sonrisas que atraen multitudes.

Fuentes
Jhon Sudarsky, senador Partido Verde; Jorge Londoño, gerente de Gallup Colombia; Alejandra Barrios, directora de la Misión de Observación Electoral; Alejo Vargas, director del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional; Luis Guillermo Patiño, director de la Facultad de Ciencias Políticas de la UPB; Juan Carlos Rodríguez, director del Observatorio de la Democracia de la Universidad de los Andes.