lunes, 14 de enero de 2013

Política: Cuestión de razón y emoción


Política Razón y Emoción
“Mientras el cerebro sea un misterio, el universo continuará siendo un misterio.” Santiago ramón y Caja.
En fechas recientes las neurociencias han integrado la neuropolítica como una rama que intenta explicar los procesos mentales que llevan a un elector a votar por tal o cual candidato. Esta relativa nueva disciplina considera aspectos tanto biológicos como sociales del individuo y su entorno, resultando interesante y útil para la propagada, estrategias de mercadotecnia, comunicación política, estrategias gubernamentales, consensos y toma de decisiones.
La neuropolítica mide las reacciones neurológicas que genera un candidato en los ciudadanos en cuanto a su discurso, marketing y plataforma electoral.
En este sentido la neuropolítica cobra fuerza, debido a que estudios realizados demuestran la importancia cognitiva del elector, esto es la empatía con el candidato, la expresividad facial y los gestos corporales de este, así como la manera de articular las imágenes, los valores y los sentimientos que finalmente canalizan su voto. La neuropolítica puede hacernos comprender el proceso cognitivo de los votantes en unas elecciones, ya que las decisión del voto es resultado del pensamiento producto de la percepción que se tiene del candidato.
El “cerebro político”, objeto de estudio de la neuropolítica, es lo suficiente subjetivo a la hora de sufragar, lo hace más por afinidades, simpatías y empatías, incluso trata de acomodar la información a los sentimientos, es ahí donde radica la importancia de la imagen física del candidato. Este tipo de cerebro curiosamente le da más valor a lo que no nos gusta que a lo que nos gusta de un candidato, es decir, se vota por el candidato que menos nos desagrada.

El tema ha despertado el interés científico y por lo tanto están integrando las ciencias cognitivas como la psicología y la filosofía a las ciencias sociales como la política y la sociología de manera que la primera explique la segunda, con la intención de predecir la intención del votante en un proceso electoral. Es decir, determinar las preferencias de voto de los electores en función de los patrones de actividad neuronal.
La neuropolítica es un tema que debería interesar a los que se dedican a la política profesional y todas aquellas personas que estudian la comunicación política como son los estrategas, consultores y coordinadores de campaña.
Existe la creencia que otorgarle un voto o no a cierto candidato en una elección es el resultado de un análisis detallado, un proceso razonado en el que se comparan y contrastan diversos factores como son los compromisos de campaña, imagen del candidato, carrera política de este, entre otros aspectos. Sin embargo, esto no sucede del todo así.
Es verdad que se pondera el voto razonado y que las personas que externan su preferencia por algún candidato vinculándola con la parte afectiva, aquella que se rige por las emociones, son juzgadas como irracionales, ignorantes y fácilmente manipulables.
Pero ¿de verdad tenemos control sobre nuestro cerebro o no será más bien que nuestro cerebro nos ayuda auto engañarnos para no sentirnos manipulados por la propaganda electoral? La neurociencia confirma la ventaja de la razón, justificando que el pensamiento analítico que se deriva precisamente de la razón, es un rasgo distintivo para el desarrollo y la evolución.

Sí las campañas electorales consideraran los procesos mentales de quienes emitirán su voto, se dejaría de ver al elector como un producto y en su lugar comenzarían a verlo como el motivo de la campaña.
Muchas campañas aún siguen utilizando las mismas estrategias mercadológicas de antaño en las que se cree que con un objeto material se puede convencer de votar por cierto candidato, siendo que esto solamente provoca una satisfacción inmediata, pero no logra crear una vinculación emocional entre el elector y el candidato y mucho menos garantiza el voto a su favor.

Se ha comprobado que en campañas electorales los ciudadanos más informados, aquellos que leen noticias, escuchan la radio y siguen los acontecimientos del día, no manifiestan un comportamiento muy distinto a los que desconocen esto a la hora de apoyar a un candidato o a un partido. En este sentido comprendemos que el elector tiene la capacidad de transformar la información que obtiene y manipularla hasta que se adecua a lo que siempre ha creído, desechando e ignorando la información que no se asemeja a sus propias creencias. Esto podría explica por qué hechos concretos, como descubrir que los políticos mienten o son ignorantes y corruptos, no modifica la intención de voto. El cerebro escucha solamente lo que desea y lo que resulta racional, es decir, lo que podría hacerlo cambiar de opinión lo bloquea.

Cuando un elector se encuentra en la urna, vienen a su mente imágenes, sucesos vividos, se manifiestan sus temores y también lo que le satisface. La decisión racional que implica elegir al candidato, es realmente el sentimiento de aprecio o antipatía el que se hace presente. Cada quien tiene su historia y cada persona actúa con base a sus vivencias; es una elección basada en creencias, que bien pueden ser ciertas o no.
Hoy en día continuamos sorprendiéndonos de que existan mayorías abrumadoras de electores que continúen apoyando a ciertos partidos o a ciertos candidatos que podrían parecer perjudiciales para los propios intereses de aquellos que los eligen.

En este contexto, conocer cómo funciona el cerebro humano debería ser fundamental a la hora de armar estrategias políticas, nuestros representantes políticos deberían mostrarse interesados por conocer a los ciudadanos que pretenden gobernar. Asimismo aprovechar las nuevas tecnologías y la neuroinformación, para crear novedosas estrategias y técnicas visuales, además de mejorar la calidad de la comunicación.
Una campaña hueca es una campaña que no logra comunicar lo que pretende, donde el mensaje no llega al votante, no hay conexión ni empatía, donde no se mueven las emociones ni se obtienen la intención del voto a favor.
Votar por un candidato debe ser un acto reflexionado, sin embargo, la aportación de lo que hoy en día conocemos, es que no se puede concebir
el voto de un elector, sin considerar una relación íntima entre la razón y la emoción.

El Marketing Político en pocas palabras...



Dr. Luis Costa Bonino
El marketing político es un método para hacer buenas campañas. Sus componentes son la ciencia política, la sociología electoral y la comunicación. Sus desavenencias con el marketing comercial son más fuertes que sus afinidades. Se conoce de él mucho más el mito que el método. No es cierto que el marketing político construya campañas vacías y cosméticas, centradas en la apariencia. Por el contrario, las campañas que hacen los buenos consultores tienen poderosos contenidos, guardan muy celosamente las identidades históricas de los partidos, respetan la personalidad de los candidatos y proponen ofertas razonables y orientadas al desarrollo de los países. 

El método de Marketing Político parte del conocimiento del electorado y del diagnóstico de la elección. Mediante encuestas, estudios de opinión pública y análisis estadísticos, trata de llegar a cuatro conocimientos operativos clave: cómo es el candidato, cómo son sus adversarios, cómo son los electores, cómo es la elección. Este punto de partida, llamado también DSP (diagnóstico socio-político) permite construir una estrategia de campaña, la cual está compuesta por un mensaje, por los grupos objetivo a los cuales va dirigido, los medios de difusión que serán utilizados y por un manejo específico de los tiempos para el procesamiento de esos contenidos.

Una campaña orientada por el método del marketing político hace que el mensaje sea uno. Dice lo mismo el slogan de campaña que la imagen del candidato. Hay un único mensaje dicho de mil maneras. La famosa “asesoría de imagen” del candidato es una forma redundante, clara, inequívoca, de que el candidato diga de una forma no verbal, lo mismo que dice el resto de su campaña con palabras y argumentos.

El cimiento de los buenos mensajes está formado por los puntos fuertes del candidato, por la identidad de su partido y por los deseos o temores de los electores. Cuando un mensaje se construye con estos ingredientes el resultado es efectivo.


El mensaje se comunica a los electores. Pero no a todos los electores al mismo tiempo ni de la misma manera. Unos electores se interesan especialmente por la política, leen los periódicos. Otros no se informan, no les interesa la política, no les gusta leer. Los primeros saben desde mucho tiempo antes cuando habrá elecciones y a quién votarán. Los segundos se enteran que habrá elecciones pocos días antes de su realización y pueden cambiar muy fácilmente de opción política.

Estas características diversas de los electores centrifugan y segmentan el cuerpo electoral. Permiten saber en cada momento de la campaña a quiénes hay que dirigirse de manera prioritaria, con qué formato de mensaje y por qué medios. Lejos de la elección, es bueno utilizar prensa y argumentos políticos. Porque en ese momento quienes están decidiendo su voto son electores informados y buenos lectores. Muchos de quienes acostumbramos llamar líderes de opinión. En el medio tiempo es bueno usar radio y hacer propuestas concretas y atractivas, para aquellos que deciden por quien votar comparando las ofertas que hace cada uno. Cuando estamos cerca de la elección, cuenta la emoción que genera la campaña y la persona del candidato. Quienes no se interesan por la política no deciden por persuasión política. Ésta es la hora de los mensajes más simples, de la imagen, de la televisión, de las percepciones, de la seducción, de la sensación de poder que genera el candidato.

El Marketing Político basa buena parte de su eficacia en un conocimiento profundo de la naturaleza y el funcionamiento de los medios de difusión. Cómo hacer un plan de medios para una campaña electoral, cómo enseñar a un candidato a desempeñarse de la mejor manera frente a una cámara de televisión o en una situación de debate, cómo editar y presentar las mejores imágenes para generar una percepción positiva de nuestro candidato entre los electores. Todas estas actividades remiten a la tarea de los consultores, quienes trabajan con el conocimiento acumulado por el Marketing Político en investigaciones científicas y en la experiencia de miles de campañas exitosas.

El Marketing Político es una disciplina centrada en la estrategia. Como tal, atribuye una importancia decisiva al conocimiento profundo de la lógica con la cual se manejan los tiempos de ejecución de los contenidos de una campaña. En una campaña electoral, el orden de los factores altera de una manera dramática el producto. En estas circunstancias hacer las buenas cosas es tan importante como hacer las cosas bien. Además es necesario hacerlas, día por día, en su debido y exacto momento. Saber cuándo y porqué se empieza una campaña o precampaña. Cómo se logran los efectos de impacto, de seducción y de poder. Cómo son las técnicas de inicio, de sostén y de cierre de una campaña electoral. Saber los objetivos de cada formato de mensaje, el protagonismo coyuntural de cada medio de difusión, los grupos objetivo que hay que ganar en cada momento. Grandes y sutiles complejidades que han hecho de esta disciplina un trabajo de especialistas.

El Marketing Político es una caja de herramientas para ganar elecciones. La mayoría de estas herramientas se manejan de una forma simple y eficaz, mediante procedimientos que pueden enseñarse a los equipos de campaña, para que multipliquen el impacto y la efectividad de su trabajo.

En una campaña electoral se movilizan vastos recursos y se generan enormes esperanzas. El destino de un proyecto político no es banal. Compromete la vida cotidiana de millones de personas que conforman un país. Lo que está en juego impone que se traten las campañas electorales con profesionalidad y respeto. El Marketing Político es la respuesta profesional a las preguntas complejas que plantea toda campaña. Estas respuestas hacen la diferencia entre proyectos que se aplican y cambian la fisonomía de los países, o intentos frustrados y fugaces que desaparecen entre una elección y la siguiente. 

miércoles, 9 de enero de 2013

Propaganda Política y Publicidad Política.


propaganda y publicidad política
Por: Prof. Francisco Javier Gonzalez Avila

Instrumento de los poderes fácticos en México para conseguir y mantener el poder.

· Introducción:

Entiendo a la publicidad política como una herramienta de la propaganda política, en donde esta última, puede tener varias definiciones, sin embargo parto de la idea de considerarla como un conjunto de herramientas, técnicas y procesos que permiten orientar, influir y dirigir la opinión pública, entre otros, se usa a la mentira, dentro o fuera del discurso como elemento de persuasión de la propaganda política en los medios de comunicación, usando signos, operaciones y canales.
Trataré entonces de plantear la tesis de que en México la democracia y su supuesta transición al mundo moderno es relativa y engañosa, y su relación con los procesos electorales para la elección de representantes de los poderes, son solo un producto de la manipulación del verdadero poder que son, los poderes fácticos en México, a decir, básicamente el económico que es representado por los grandes capitales y monopolios, el de los medios de comunicación y de la iglesia, principalmente de la católica.
La propaganda es una forma contemporánea de comunicación política. La propaganda es casi tan vieja como la política pero se hizo más común cuando existieron los medios como la imprenta o la radio.
En muchos países el apoyo o la oposición que los habitantes le dan a un gobierno o sistema depende de la información que posean o de la ideología en que crean mejor. Esto depende de lo que se les comunica, o sea, de la propaganda que reciben. La realidad no es una realidad objetiva que se comunica a través del lenguaje y de los medios de comunicación, sino una construcción de éstos.
La realidad política que conoce el ser humano promedio es una realidad mediatizada, construida, fabricada por los que controlan los medios de comunicación. Desde el punto de vista de la comunicación, la política es un debate sobre la definición de la realidad ya que el apoyo o la oposición que se genere dependen de la construcción de la realidad que sea dominante en una sociedad.
Cuando se trata de promover o persuadir el consumo de tal o cual producto, se habla de publicidad, y de propaganda cuando se trata de ideologías de lo político o de interés general, ambas con el interés de orientar la conducta.
Desarrollo:
Desde el liderazgo y gobierno del entonces Presidente de la República Mexicana, Carlos Salinas de Gortari, se inició, por lo menos sobre lo que trato de plantear como tesis, el uso de la propaganda política para orientar y controlar la opinión pública que favoreciera y permitiera decisiones que beneficiarían ampliamente al los grandes capitalistas, tanto nacionales como extranjeros en el justificado liberalismo, que pretendía y por supuesto se logró, despojar al Estado de la rectoría de grandes empresas como la de la telefonía, y que por consecuencia generaría más núcleos sociales de pobreza y menos grandes dueños del capital.
Se desarrollo un uso desmedido de la publicidad para crear una propaganda solida de identidad del gobierno como lo fue Solidaridad, que en realidad era la gran cortina para cubrir las propias reformas a las leyes y permitir el desmantelamiento empresarial del Estado.
Circo, espectáculos, , visita del Papa, el chupa cabras, y más, fueron instrumentos de mediatización, con el respaldo de casi todos los medios de comunicación.
Insertarse en las exigencias del mundo globalizador y la necesidad de mostrar una cara de estabilidad social, dieron pauta para buscar en el relevo de Carlos Salinas de Gortari grandes acuerdos para transitar y llevar a adelante al país, conservando el poder a l triunfo de Zedillo como Presidente, pero que permite iniciar la operación de acuerdos en una engañosa gran democracia, que implicaría las alternancias de poder. Emprenden con diferentes instrumentos dedifusión, desde la radio, la T.V. hasta los periódicos, los sondeos de opinión, los rumores o la información (verdadera o falsa) obtenida aplicando técnicas de intimidación, etc. una estrategia de propaganda política, misma que hasta la fecha sustenta los resultados del control político, para manipular las conductas del electorado y la opinión pública, es decir que la llegada de uno u otro partido al poder, no significa necesariamente que existe o fue producto de la democracia o libre participación ciudadana, sino que es resultado de los acuerdos y operación de los mismos de los grandes poderes fácticos con el uso de la propaganda política.
Los resultados a favor de partidos contrarios al P.R.I. no son producto de la casualidad, sino de causalidad, ejemplo lo tenemos, cuando se dan los triunfos del P.R.D. en Entidades Federativas con mucho arraigo priista, pero que cuantitativamente representaban poco interés al resultado general del país, como el caso de Zacatecas, Tlaxcala y Nayarit, que fueron ganados por candidatos que se salieron del P.R.I por berrinche justificado de no considerarlos como sus abanderados.
Procesos electorales que fueron creando mentalidad ciudadana para lo que seria el gran relevo acordado de Vicente Fox del P.A.N. cuyo reacomodo en la campaña de Peña Nieto refleja mi supuesto de que finalmente el control político y económico del país lo ejercen, buscan y mantienen los poderes fácticos, en donde los medios de comunicación, como formadores de opinión, con el uso de mentiras, principalmente, de una forma organizada.
Referencias bibliográficas:
. (2010, Julio 12). BuenasTareas.com. Retrieved from http://www.buenastareas.com/ensayos/Propaganda-Politica/506532.html

Obama el negociador (Negociar también es comunicar)


obama negociador abismo fiscal

EEUU ha conseguido evitar el abismo fiscal. Pero tras la costosa negociación ha habido ganadores y perdedores.

Cuántas veces habremos visto a Josh Lyman pasear de arriba para abajo por los pasillos del Ala Oeste de la Casa Blanca, hablar con unos o con otros, sentarse, conversar, caminar por las escaleras del capitolio intentando convencer a este congresista o a aquel senador… Esto que veíamos con admiración en la serie, esperando cómo terminaría la jugada, no era otra cosa quenegociar. Negociar también es comunicación y estrategia.
Y negociar es lo que hemos vivido los últimos días, no en una serie de televisión sino en la vida misma con Obama y los republicanos, con la Cámara de los Representantes y los republicanos, con La Casa Blanca y los republicanos.
Lo que ha ocurrido a lo largo de estos últimos días no es otra cosa que el resultado de una negociación. ¿El titular? Estados Unidos se salva del abismo fiscal. Por fin, la Cámara de Representantes apoyó en la noche del pasado martes, y del recién estrenado 2013, el acuerdo firmado un día antes por el Senado y que da pie a la ley que evita una crisis económica de repercusión mundial.
Las claves para evitar tamaña situación son aumentar los impuestos del 35% al 39,6% a las personas que ganen más de 400.000 dólares anuales y las parejas que ingresen más de 450.000, aumentar el impuesto de sucesiones del 35% al 40%, aumentar el impuesto para financiar la seguridad social de un 4,2% a un 6,2% y prorrogar créditos fiscales.

Una negociación a tres

La ley pasa a trámite con 257 votos a favor y 167 en contra. Pero, ojo, de 236 republicanos, sólo 85 dieron su apoyo. Necesarios eran 172 votos para que saliera adelante. Y en todas estas cifras podemos hacer una lectura interesante: en este entramado económico el juego de la negociación ha tenido dos actores.
Por un lado, la Casa Blanca, por otro la división del Partido Republicano en sus dos partes: los que estaban a favor y los que estaban en contra. Ellos han sabido negociar a medias, y a medias también escogieron las palabras adecuadas.
Después de su actuación no es de extrañar que su imagen se haya deteriorado. Han aparecido como los causantes del “desastre” si no había acuerdo, en vez de cargar con toda la responsabilidad al presidente Obama. Y todo por una crisis interna que se ha hecho evidente al mostrarse divididos entre quienes votaron a favor y en contra.

Negociar también es comunicar

No todas las negociaciones salen exitosas porque no en todas se escogen las palabras adecuadas, el discurso apropiado, el tono más efectivo y los tiempos oportunos. A corto plazo, podemos decir que la negociación entre demócratas y republicanos ha tenido, de momento, un éxito. Sin embargo, no podemos decir que la negociación haya tenido sus frutos porque, sencillamente, no había acuerdo inicial entre los republicanos.
En todas las negociaciones no todos ganan y no todos pierden. En las negociaciones conflictivas una parte gana y otra pierde, y también pueden perder ambas. En las negociaciones cooperativas las dos partes ganan. En esta se pretendía ganar para el mayor número de personas en Estados Unidos, para la gente. Pero sin duda los 151 republicanos que no votaron a favor se sentirán fuera de juego.
Como todo parece indicar, por tanto, se ha tratado de una negociación más bien conflictiva.


Negociar es comunicar porque en la negociación se lleva implícita la acción comunicativa. Como apunta el doctor en filosofía Valbuena de la Fuente, en toda negociación tienen que darse tres momentos o fases: la información, la motivación  y la instrucción. En cierto sentido, tiene razón cuando afirma que “podemos concebir la comunicación  como una negociación multidireccional en la que dos o más participantes eligen cooperar o entrar en conflicto, buscando la satisfacción  de algunas necesidades”.
En la negociación no puede faltar toda la información al respecto, tampoco la motivación para diagnosticar el problema y emitir una receta ni tampoco la instrucción que lleve a la acción, a la realización de ese acuerdo.
Obama vio necesaria una negociación, luchar a través de la palabra para intentar en la medida de sus posibilidades una caída económica con efecto dominó. El espacio fue internacional. Eltiempo, económico y político. El entorno, turbulento. Pero el objetivo era claro: salvarse del abismo fiscal.

martes, 4 de diciembre de 2012

Cinco consejos para aprender a escuchar.


Por Jesús Enrique Rosas
El éxito de la comunicación se basa en la capacidad para escuchar con atención y empatía a tu interlocutor. Esta habilidad es muy importante a la hora de establecer dinámicas de grupo, para mejorar en el trabajo y, en general, ser más efectivo en nuestro día a día. Así que es muy importante diferenciar entre oír, lo que no podemos evitar, y escuchar, es decir, prestar atención sobre lo que nos están contando.
Aprender a escucharLa comunicación es vital para el buen funcionamiento de toda organización o grupo. Sin embargo, en las empresas a veces suelen darse problemas en este sentido que acaban por afectar las relaciones entre empleados, entre jefes y subordinados o entre clientes y empresa.
Para que no se den este tipo de problemas, CommLab India, ha recogido cinco formas básicas para practicar la habilidad de escuchar de una manera eficiente.
- Demuestra interés en los puntos de vista ajenos. Cada persona puede tener una opinión diferente y lo ideal es escuchar a las personas con la mente abierta. Dejar a un lado tus prejuicios y dirigir la atención al interlocutor son dos buenas recomendaciones que te ayudarán. Mostrar interés en lo que te explica la otra persona indicará que te importa y, automáticamente, te convertirá en una persona con la que vale la pena conversar.
- Concéntrate. No divagues y presta atención a lo que te están contando. Una buena manera de no distraerte es pensar que la persona con la que estás hablando puede revelarte una información importante y no se te debe pasar por alto.
- No interrumpas innecesariamente. A poder ser, no interrumpas ya que es muy desagradable y rompe el hilo de la conversación. Pero si te ves obligado a hacerlo, espera a que la otra persona haya acabado de exponer la idea que está compartiendo contigo.
- Presta atención a tu lenguaje corporal. La comunicación no verbal también es muy importante. Si te muestras interesado de manera verbal pero tu mirada se desvía, pareces distraído o indicas con tu cuerpo que tienes prisa o estás aburrido, no servirá de nada. Es importante acompañar y reforzar la comunicación verbal con la no verbal.
- Ármate de paciencia. A veces en la empresa hay personas que te cuentan cosas que no te interesan. Si lo que te tiene que explicar tu interlocutor se trata de algo que puede parecer una tontería o bien lo diga para provocar, no te precipites y deja que termine su explicación. Si su objetivo es desagradable, tendrás más armas con las que rebatirle y si realmente pensamos que su idea no tiene sentido, no vale la pena enfrascarse en discusiones que no llevan a ninguna parte.
fuente: iberestudios

Santiago Ospina en Unidad de Trabajo legislativo.

Santiago Ospina Ospina

Desde hace seis meses el excandidato a la Asamblea Departamental y  dirigente del Oriente Antioqueño Santiago Ospina Ospina, se viene desempeñando como integrante de una de las Unidades de Trabajo Legislativo del Congreso de la República, posición desde la cual asesora a los parlamentarios y sirve de enlace entre éstos y los lideres comunitarios en los distintos municipios de la región.

Ospina Ospina se refirió al reciente nombramiento del Congresista Juan Felipe Lemos Uribe como Presidente de la Comisión IV de la Cámara, indicando que “Veo con gran satisfacción y alegría el nombramiento de un gran amigo, el Doctor Juan Felipe Lemos Uribe como presidente de la comisión cuarta de la Cámara de Representantes, la cual se encarga de temas como el presupuesto, sistema de control fiscal financiero, enajenación y destinación de bienes nacionales, regulación del régimen de propiedad industrial,  patentes y marcas, creación, supresión, reforma y organización de establecimientos públicos nacionales, control de calidad y precios, y contratación administrativa. Hace muchos años un Antioqueño no tenia tan  alta dignidad, y el representante Lemos es el Presidente por que ha demostrado ser uno de los mas estudiosos y de mas proyección nacional”.

En relación con la labor legislativa de Lemos Uribe, el doctor Santiago Ospina Ospina dice que “Desde siempre el Representante Lemos Uribe se ha distinguido por su preocupación en la solución de los problemas del Oriente Antioqueño, entre los que pueden destacar: Fortalecimiento económico de los municipios; Generación de empleo consolidando la pequeña y mediana empresa y el Cooperativismos; Mejoramiento y adecuación de las vías terciarias, secundarias y principales para un mejor flujo vehicular y la movilidad ciudadana de la subregión del Oriente Antioqueño; Fue ponente de la ley de regalías, además de su posición enérgica y favorable con el proyecto Túnel de Oriente.

Ospina Ospina destacó igualmente la labor que ha desempeñado la bancada Antioqueña en esta legislatura en la Cámara de Representantes, dándole una relevancia especial a los representantes Orientales y resaltando siempre la labor de entrega y empeño que ha tenido el representante Elkin Ospina para con nuestra región.

Fuente: Colombia mas positiva.

martes, 27 de noviembre de 2012

La construcción del afiche político


 La construcción del afiche político
Con el intento de transmitir un mensaje coherente y unificado entre el partido, el candidato y su posicionamiento electoral, los partidos políticos presentan sus afiches de cara a las elecciones en Cataluña 2012.
En los afiches o carteles electorales, siempre han de ir presente varios elementos, a saber:
logo político
1)     El logo del partido: que como bien sabemos, es un elemento casi estructural que puede o no permanecer inalterable durante mucho tiempo. Además, de poder o no comprender algún elemento textual, siempre incorpora un elemento grafico o imagen, que le permite convertirse en unisologotipo. El logo refuerza la identidad del partido y resulta muy importante (de ahí en presentarlo en formato más grande)  en condiciones donde queramos nacionalizar o bien partidizar nuestra propuesta.
slogan político
2) El Slogan: en sus antecedentes históricos constituía un conjunto de palabras utilizadas por los clanes lo que derivo en constituir una frase o grito de guerra utilizados por los soldados ingleses en las trincheras. Es decir, que desde sus orígenes, el slogan funciona como una seña de identidad que permite posicionarnos a nosotros a diferencia de los “otros” Tiene que ser corto, entendible, creíble, coherente, proactivo y sobre todo:“RECORDABLE”. Un buen slogan requiere: A) Conocer bien la historia del país y de los valores del  propio partido. B)La correcta utilización de los términos en la construcción de la oración, logrando no solo rimar correctamente sino generar la pausa en la lectura que permita el mejor impacto posible C) Saber que estamos presentando un compromiso a nuestros votantes y por el cual seremos recordables.
“En general, nuestra propuesta a la hora de crear eslóganes, además de la utilización de la investigación cualitativa y cuantitativa (para la selección de términos y atributos), procedemos a seleccionar constructos de no más de entre 5 a 7 términos en cada uno de ellos, para la presentación de distintas propuestas.” – Comenta Sebastian Bertran Lamas (director de Vab-consulting)
por el pleno empleo
3) La cara del candidato: Vivimos tiempos de personalización de la política y como tal, si nuestra estrategia es explotar los recursos positivos del candidato, debemos presentar su imagen de la mejor manera posible. Generando confianza, optimismo, franqueza, sonriente llegado el caso, siempre con imágenes que profesen la naturalidad. Por el contrario si nuestra estrategia apunta a diluir la figura del candidato, podemos usar imágenes de los protagonistas y de electores con el intento de que aparezca solo el nombre de nuestro candidato. También podríamos resaltar solo la imagen del partido o de algún líder que no tenga reproches y nuestro candidato signifique la continuidad del mismo.
Si bien estos son los elementos más comunes (al cual deberíamos agregar cualquier imagen que creamos que comunica lo que pretendemos decir), en muchos de los casos siempre se cuenta con eslóganes que no permiten posicionarnos sino que por el contrario, recurre a la estrategia de no desentonar o de utilizar constructos que poco podrían generar controversia alguna. Son los clásicos eslóganes: “Un país para todos” “Por una justicia mas transparente”. Es decir, solo cumplen la función de estar pero no de diferenciar.
Hay casos contados con los dedos donde “El para todos” funciona como un elemento posicionador, diferenciador y es, probablemente, en aquellos contextos políticos que permanecen aun, pocas conquistas sociales para los niveles mas populares de la población activa electoral. En esos casos, el para todos, significa una nueva realidad.
Por tanto y salvando lo mencionado, en  líneas generales podemos afirmar, que en la construcción de un slogan debes pensar siempre en:
1)     Identificarte
2)     Posicionarte
3)     Comprometerte