lunes, 13 de enero de 2014

Las 10 reglas del juego político que están cambiando.

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Daniel Ureña, en su ponencia, dejó diez ideas para el debate sobre la movilización política y electoral en los actuales tiempos de desconfianza:
1. Los políticos son percibidos como parte del problema, no como la solución. El exceso de agresividad política genera una ruptura con los ciudadanos.
2. Los partidos han perdido el monopolio de la comunicación política. Hay cada vez más actores que tienen un mayor protagonismo y que influyen en la opinión pública y política. A veces mucho de manera más eficaz y efectiva para marcar la agenda y llegar a los ciudadanos o a los medios de comunicación.
3. Se necesitan nuevos líderes. Aire fresco y nuevas generaciones. En España cuesta que el banquillo aporte. Esa generación debe cambiar especialmente en los partidos grandes. Se percibe que la forma de transmitir el poder no se entiende. Son necesarios líderes que no piensen solo en la prensa del día siguiente, sino en la próxima generación.
4. La política necesita nuevos discursos, nuevos relatos. Antes la política generaba pereza, pero ahora genera desprecio e indignación. Hay que cambiar el lenguaje político, dejar de abusar del lenguaje técnico y legal. Hay que encontrar nuevas formas de dirigirse a la gente para adaptarse a las nuevas reglas del juego. Como decía Ortega y Gasset, “siempre hay una manera más sencilla de contar las cosas”.
5. Es la hora de innovar en los formatos de comunicación política. Hay que hacer cosas diferentes, arriesgar. No solo ruedas de prensa.
6. La política sin comunicación no sirve de nada, aunque hagan muchas cosas desde los gobiernos, que a menudo no se entienden, ni se explica la razón. La clave es explicar, explicar, explicar.
7. Los partidos que no se abran, terminarán cerrando. Hay que dar protagonismo a las bases, con un sistema de elección interna abierto, sistemas de control y transparencia.
8. Los líderes y los partidos han de generar comunidad. Se necesita una nueva relación entre partidos y simpatizantes.
9. No gana el más grande, gana el más rápido. El ciclo informativo va muy rápido y dura todo el día.
10. El voto no es de los partidos, es de la gente. La ciudadanía es más exigentes y vamos a un panorama donde otras fuerzas tendrán un gran peso.
Resumen de la ponencia de Daniel Ureña en el 11º Seminario Internacional de Comunicación Política organizado por MAS Consulting (13 de diciembre). Ver más resúmenes.

Votos duros, blandos, posibles e imposibles…

Por: Daniel Eskibel

Heráclito y Parménides, mis viejos amigos de la filosofía griega pre-socrática.

¿Recuerdas?
Mi tendencia general siempre fue más bien heracliteana: nunca nos bañamos 2 veces en el mismo río porque cambia el río y cambiamos nosotros. Todo cambia, fluye, se transforma.
Pero…
Pero hay una frase de Parménides tan simple y certera que siempre me dejó sin aliento:
“Lo que es…es. Y lo que no es…no es.”
En política suele ocurrir que muchos creen que en cualquier momento lo que no es puede llegar a ser. Optimismo desmesurado, exceso de confianza, narcisismo desbocado…no sé.
Entonces muchos creen que todo ciudadano del país puede llegar a votarlo.
Pero no.
Nones.
Nada de eso.
En realidad hay, siempre, 4 categorías de votantes. Solo cuatro. Four. 4. Siempre.
Son los siguientes:
  1. Duros. Siempre te van a votar. Estuvieron, están y estarán contigo. Digas lo que digas. Hagas lo que hagas. Pase lo que pase. Te van a votar. Seguros. Firmes. Inamovibles.
  2. Blandos. Están pensando en votarte. Coinciden en muchas cosas contigo. Están muy cerca y decididos primariamente a votarte. Pero no son impermeables a los hechos ni a las palabras ni a las imágenes. Y pueden dudar y hasta llegar a cambiar de opinión.
  3. Posibles. Están pensando en votar a otro candidato. Pero no están absolutamente convencidos. Y tu candidatura les despierta cierta simpatía.
  4. Imposibles. Jamás te votarán. Pase lo que pase, hagas lo que hagas, digas lo que digas. Nunca estarán contigo. Te rechazan casi visceralmente.
Por eso mi recuerdo de la frase de Parménides:
“Lo que es…es. Y lo que no es…no es.”
¿Qué debes hacer en una campaña electoral?
  • Olvidarte de los votos imposibles. No gastar recursos en algo que no dará resultado.
  • Consolidar los votos duros y convertirlos en tus ‘agentes evangelizadores’, haciendo que lleven tu mensaje a todos los demás ciudadanos.
  • Fortalecer los votos blandos para convertirlos en duros.
  • Atraer los votos posibles para convertirlos en blandos.
¡Ah Parménides! Viejo sabio…


martes, 7 de enero de 2014

¿Qué es el marketing político? 3 definiciones

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A grandes rasgos, el marketing político es la influencia que se puede lograr en los consumidores en cuando a temas de la rama en específico: votar por ciertos candidatos, o por otro tipos de asuntos públicos. Pero hay más que decir acerca del marketing político para entender cabalmente cómo funciona. A continuación, tres definiciones útiles.
Avraham Shama, del departamento de marketing de la Universidad Baruch en Nueva York, lo define como “el proceso mediante el cual los candidatos políticos y las ideas son dirigidas a los votantes en orden de satisfacer sus necesidades políticas y ganar su apoyo para apoyar al candidato y sus ideas”.
El Doctor Bruce I. Newman, profesor de mercadotecnia de la Universidad DePaul en Chicago, define el marketing político como “la aplicación de principios de mercadotecnia y procedimientos en las campañas políticas de varios individuos y organizaciones. Los procesos involucrados incluyen el análisis, desarrollo, ejecución y gerencia de campañas estratégicas de candidatos, partidos políticos, gobiernos, lobistas y grupos interesados en influenciar la opinión pública, dar avance a sus propias ideologías, ganar elecciones y hacer legislaciones en respuesta a las necesidades y requerimientos de personas selectas”.
En el libro Political Marketing: Theoretical and Strategic Foudations de Wojciech Cwalina, Andrzej Falkoski y el mismo Bruce I. Newman, definen el marketing político como “la integración de propuestas que permiten tener un entendimiento del comportamiento humano”, que es la base para lograr una buena campaña de marketing político, pues se hace “énfasis en los mecanismos psicológicos del comportamiento del votante” y que “no se limita solo a los periodos de elecciones y campañas, pues ya no hay diferencia entre la elección y el resto del calendario político”. Mantener la estrategia durante toda la temporada, construye confianza, credibilidad y legitimización. El marketing político “es una disciplina. El estudio de procesos e intercambios entre entidades políticas y su ambiente, con referencia particular del posicionamiento de comunicaciones en distintas entidades”.


Fuente: Merca2.0

lunes, 23 de septiembre de 2013

¿Por qué estudiar Marketing Político?

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Por: Ekhiñe Graell Larreta
El Marketing Político es el marketing diseñado para influir en los consumidores acerca de los problemas políticos, en particular en relación a los candidatos a cargos públicos o a los asuntos públicos.

¿Por qué estudiar Marketing Político?

El Marketing Político utiliza las estrategias del marketing para promocionar una campaña política concreta, candidatos políticos o cualquier asunto relacionado con la política. El marketing de estas campañas políticas puede realizarse tanto por motivos electorales como por razones de difusión institucional. Si te interesa el marketing y la política esta es tu carrera. El Marketing político se ha convertido en un componente vital de la comunicación política. La comunicación política abarca todo el proceso de comercialización, desde el estudio de mercado previo hasta las pruebas y referencias.

¿De qué se trata el Marketing Político?

El Marketing Político está diseñado para influir en las personas acerca de los candidatos políticos, asuntos políticos y campañas. Aunque el marketing político utiliza muchas de las mismas técnicas que otras formas de marketing, en realidad el Marketing Político es utilizado para promover un concepto o una idea, en vez de un producto o servicio específico, y para motivar a la gente a elegir o apoyar esa idea. El Marketing político tiene que ver con la comunicación con los miembros del partido, con los medios y las fuentes potenciales de financiación, así como con el electorado. Se trata del uso de la investigación de opinión y análisis del ambiente por parte de un partido o candidato, con el fin de producir y promover una oferta competitiva que ayudará a realizar los objetivos organizacionales y satisfacer a grupos de electores, a cambio de sus votos o su apoyo.

Duración

Aunque no hay tanta oferta académica para estudiar Marketing Político, existen cursos, diplomados, licenciaturas y posgrados acerca de esta carrera. La duración de cada uno de ellos dependerá de la Institución o la universidad, pero de manera global los cursos y diplomados pueden durar desde un mes a un año, las licenciaturas suelen tener una duración de cuatro o cinco años y los posgrados pueden durar entre un año o dos. Además la Licenciatura en Marketing y la Licenciatura en Ciencias Políticas incluyen materias o asignaturas relacionadas con el Marketing Político.

¿Qué salida laborar tiene el Marketing Político?

Quien estudia Marketing Político tiene una salida laboral específica pero segura. Las campañas políticas se realizan frecuentemente y, además, el Marketing Político también se usa para realizar campañas políticas institucionales, por lo que el trabajo de un mercadólogo político es permanente.

¿Qué tareas realiza alguien que ha estudiado Marketing Político?

De entre las responsabilidades de un especialista en Marketing Político, puede destacarse la asistencia con cualquiera de las siguientes tareas:
  • Interpretación de la investigación en información gráfica.
  • Ayudar a los candidatos con la programación en línea.
  • Investigar la demografía y la preparación de cuestionarios.
  • Realizar estadísticas con base en los cuestionarios.
  • Comunicaciones en ejercicio.
  • Organización de archivos.
  • Desarrollar garantía corporativa.
  • Asesorar a los diseñadores sobre las preocupaciones tipográficas.
  • Edición de la escritura de los investigadores, sobre todo de manera tipográfica.
  • Editar archivos y crear comprobantes para los clientes.
  • Diseñar la campaña política.

Ventajas de estudiar Marketing Político

  • Aprendes acerca de la comunicación y la psicología.
  • Es una mezcla de arte, ciencia y intuición.
  • Es un campo nuevo por lo que no hay demasiada competencia.
  • Se trata de un oficio bien pago.
  • Si tienes éxito en una campaña tendrás trabajo asegurado.

Desventajas de estudiar Marketing Político

En general, tienes que ser multiuso, estar pendiente de las relaciones públicas, publicidad, ventas, Internet, TV, radio, prensa, etc.
Tendrás que averiguar cómo encajan en el diseño los datos/indicadores.
Serás el responsable de la campaña política, por lo que, si no es exitosa, puedes perder tu trabajo y reputación. Trabajar en política tiene sus desventajas.
Lo más difícil será que encuentres tus primeros clientes, pero, si todo sale bien, lograrás mantener trabajo de manera constante.

¿Dónde estudiar Marketing Político?

Argentina: En cuanto a cursos, están los de Primera Escuela de Arte Multimedial Da Vinci. En cuanto a universidades: Universidad Abierta Interamericana, Universidad Siglo 21, Escuela Argentina de Negocios, Universidad CAECE, etc.
Bolivia: Universidad Central de Bolivia, Universidad de Aquino, etc.
Brasil: Universidad de Brasilia, Escuela Superior de Publicidad y Marketing, etc.
Chile: Universidad de Chile, Universidad Adolfo Ibáñez, DuocUC, Universidad Finis Terrae, Universidad Gabriela Mistral, etc.
Colombia: Fundación Universitaria Libertadores, Colegios Online Colombia, etc.
Costa Rica: Universidad de San Marcos.
Ecuador: Universidad de las Américas.
México: Universidad del Valle de México, UNITEC, Instituto de mercadotecnia y publicidad, ITESO Universidad Jesuita de Guadalajara, etc.
Perú: IPM da cursos.
Uruguay: ORT.
España: Escuela Superior de Comercio Internacional y Marketing, Universidad San Pablo C.E.U., Universidad de Vic, Universidad Camilo José Cela, Universidad Europea, Universidad Complutense de Madrid, Universidad Oberta de Catalunya, Escuela de Administración de Empresas, IEBS, etc.
Portugal: Universidad de Nova Lisboa, The Marketing School, IMF Business School, Escola Superior de Marketing e Publicidade, etc.

martes, 25 de junio de 2013

El extraño arte de plantar ideas en el cerebro de los otros

PSICOCIUDAD NEWSLETTER
Junio 25, 2013


Vas caminando por la calle. Tranquilo. Normal.
Bueno, con un pequeño detalle: llevas un árbol enorme cargado sobre los hombros. Un árbol entero, crecido, con su tronco, sus ramas, sus hojas, sus flores y sus raíces colgando.
La gente te mira con gesto extrañado. 'Bizarro', piensan.
Entras a tu casa con enormes dificultades (el maldito árbol casi que no pasa por la puerta). Atraviesas la casa y las ramas van golpeando y destrozando todo al pasar. Por fin llegas al jardín y colocas el árbol vertical sobre el pasto. Quieres que se quede allí, erguido, con sus raíces hundidas en la tierra, firme, plantado.
Pero no. No se planta. Se cae. Lo levantas. Se inclina y se cae nuevamente. Sudas.
Decididamente no. Así no se planta.
Muchos políticos quieren plantar así sus ideas en el cerebro de la gente.
Colocando la idea completa de un solo golpe.
¡Pum! Ya está. Lo dije, lo expliqué y allí quedó mi idea: grabada para siempre en el cerebro del votante. Erguida, indudable, indiscutida, casi orgullosa.
Parece como si trataran de hundir sus ideas en la mente de otros con sonoros martillazos.
Una explicación. Martillazo.
Una ironía. Martillazo.
Un ejemplo. Martillazo.
Un ataque. Martillazo.
Un grito. Martillazo.
Pero no. Así no se plantan las ideas.
Perdón: ¿las ideas se plantan?
Sí.
¿Cómo dijo?
Que sí.
¿Y entonces?
Para tener un árbol en tu jardín necesitas unas cuantas cosas. Todas incluyen trabajo, esfuerzo, paciencia, perseverancia. No creo que se te ocurre sentarte a verlo crecer, simplemente. Ni pretender que a la mañana siguiente ya esté allí, dándote sombra y frutos y flores.
Para plantar un árbol tienes que ir poco a poco.
Lentamente.
Con cuidado.
Lo mismo ocurre con las ideas.
Debes deslizarlas. Sugerirlas. Dejarlas entrever. Incluirlas dentro de una historia. Decirlas casi al pasar, como si no importaran. Filtrarlas gota a gota.
En una palabra: debes sembrar las ideas en el cerebro de la gente.
Sembrar. Eso mismo.
Para que luego vayan creciendo dentro de ese cerebro. Tienes que darle pie a los demás para que agreguen, para que aporten, para que relacionen una cosa con otra, para que completen tu idea con ideas de ellos.
No se trata de embestir con una topadora. Se trata de persuadir.
¿Vas a ofrecer una solución a un problema? 
Pues tendrías que hacerlo cuando es posible. Cuando digo posible quiero decir que es realista y realizable en la práctica, pero también quiero decir que el otro podría estar en condiciones de aceptarla. No sería bueno luchar contra su voluntad por imponerle una solución.
Más vale 'plantarle la idea', sugerirla levemente, apenas como una posibilidad, sin énfasis, sin subrayado, sin especial hincapié, con levedad, casi como si fuera sin importancia. Y dejar que germine tarde o temprano.
Cuando quieras plantar una idea en la cabeza de alguien, recuerda la naturaleza.
Esa misma naturaleza que todos decimos que es sabia. Y que lo es.
Y trata de actuar con la misma paciente sabiduría que actúa la naturaleza.
Recuerda que convencer no es derrotar, no es poner de rodillas las ideas previas del otro. Más bien es inocular lentamente tus ideas. Hasta que ya no sean solo tuyas, sino también del otro.

miércoles, 12 de junio de 2013

En qué creen los que no creen en nada

PSICOCIUDAD NEWSLETTER
Junio 11, 2013
Por: Daniel Eskibel


Muchas personas no creen en los partidos políticos. Desconfían de ellos. No los quieren. Tampoco creen demasiado en los propios políticos.
Y menos aún en los candidatos.
En una palabra: no creen en la política.

¿Por qué?
Tal vez sea más simple de lo que parece:
1. Desde el punto de vista intelectual no vinculan la práctica política con los problemas que viven en la vida cotidiana.
2. Desde el punto de vista de su experiencia personal han vivido demasiadas experiencias políticas negativas.
3. Desde el punto de vista emocional se sienten engañados, desilusionados, heridos por la política.

Antipolítica. Individualismo. Fragmentación social.

Pero...Siempre hay un pero.
¿Realmente no creen en nada? ¿Nada de nada? ¿Cero?
Pues no.
Hay algo en lo que creen los que no creen en nada.

Shhh...No lo digas en voz alta. Silencio.
Sí.
Los que no creen en nada sí creen en algo.
Causas. Lo que cada uno considere como buenas causas.
Y están dispuestos a luchar por esas causas.

La democracia.
La libertad.
El medio ambiente.
La seguridad.
La diversidad sexual.
La familia.
La vida de los animales.
La lucha contra las enfermedades.
La alimentación sana.
Los valores religiosos.
La justicia.
Los derechos humanos.
La igualdad de géneros.
Y un largo etcétera...

Los que no creen en nada creen en causas. 
Claro que en el fondo también estamos hablando de política, pero tal vez de otra forma. Porque no vas a lograr conmoverlos por un candidato o por un partido, pero sí por una causa que sientan como noble y valiosa.
Y pueden actuar de múltiples maneras para defender esas causas. Pueden dar lo mejor de sí. Aunque arrugen la nariz con desagrado cuando les hables de política partidaria.

Entonces...
Cuando los partidos políticos se vacían de gente. Cuando campea la antipolítica. Cuando la sociedad parece estallar en mil pedazos que se dispersan. Cuando cada persona parece ponerse una escafandra y recluirse en su propia burbuja...
Cuando pasan esas cosas y los políticos protestan porque ya nadie cree en nada.
Pues llega el momento de convocar a la defensa de causas que valgan la pena.
Causas que impliquen tanto lo intelectual como lo emocional.
Causas que se sientan tanto o más que lo que se piensan. Que llamen a moverse en su defensa.
No lo olvides: causas.

miércoles, 5 de junio de 2013

El cerebro del votante elude los riesgos

PSICOCIUDAD NEWSLETTER
Junio 04, 2013
Por: Daniel Eskibel.


Imagina que hay solo 2 candidatos y que ambos son extremadamente diferentes en su ecuación riesgo-beneficio.

Uno de ellos ofrece grandes beneficios al elector, pero al mismo tiempo grandes riesgos.
El otro ofrece pequeños beneficios, pero simultáneamente pequeños riesgos.

¿Qué hace el cerebro del votante en situaciones así?
Elige los pequeños riesgos.

¿Por qué?
Porque el cerebro trabaja a tiempo completo para minimizar riesgos.

Sonríe. Tu cerebro te protege
Esa es la función del cerebro. Protegerte.
Mantenerte vivo, seguro, a salvo de toda amenaza. 

Por eso es el cerebro quien regula tu respiración, tu flujo sanguíneo y los latidos de tu corazón. Es quien dirige la gran orquesta de tu cuerpo y hace funcionar todos los sistemas.
Todos. Los más simples y los más complejos.

Por eso, también, es el cerebro quien te advierte de los peligros externos que puedan amenazarte. Es una máquina que todo el tiempo está escudriñando la realidad para detectar problemas, riesgos, peligros.

Y te avisa.

El cerebro no se apaga en campaña electoral
Sigue allí, en cada elector. Operando. Haciendo lo suyo. Cumpliendo su misión.
Protegiendo. Evitando riesgos. Detectando problemas. Esquivando peligros.

Sigue allí, y sigue funcionando del mismo modo.
Escaneando el discurso de los políticos.
Sus palabras. Sus gestos.
Su publicidad. Su música. Sus colores.
Escaneando y escaneando como un vigilante incansable.

¿Qué busca en los políticos mientras los escanea? Riesgos. Busca posibles riesgos, posibles amenazas. Para poner al votante a salvo.

No busca beneficios ni promesas. Busca peligros. Y cuando los encuentra enciende una luz roja que destella. Que le avisa al votante: ¡cuidado! Que le genera una emoción negativa frente al candidato.

Y el votante escapa.

Solo achicando riesgos se sobrevive al escaneo
Es casi el primer mandamiento de una campaña electoral. Achicar, minimizar, eliminar si es posible los riesgos que puedan afectar al elector.

¿Que no hay riesgos? ¿Cómo que no?

Si el elector sabe que muchas cosas dependen de la persona a la que elija como Alcalde, Gobernador o Presidente.

Claro que hay riesgos. Te bajan el sueldo. Te quedas sin trabajo. No puedes estudiar. La jubilación no te alcanza. Los precios suben violentamente. La cotización de la moneda cambia drásticamente. No hay saneamiento y surgen enfermedades. Se dispara una epidemia para la que no hay prevenciones. Circulas por calles y caminos intransitables. Falta seguridad y te asaltan en la esquina. Te prometen algo y no lo cumplen. Se aprovechan del poder para enriquecerse. Te aumentan los impuestos...

¡Claro que hay riesgos! Y muchos.

Entonces el cerebro trabaja para tomar una decisión que achique el margen de riesgo. Para votar al candidato que perciba como menos riesgoso.

Menudo asunto para una campaña electoral.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Presentación. Conocer y Seducir a la Ciudadanía.

¿Acaso es imposible derrotar al clientelismo político?

PSICOCIUDAD NEWSLETTER
Mayo 28, 2013
Por: Daniel Eskibel


El clientelismo político es la utilización abusiva del poder del estado para lograr votos a favor del partido de gobierno.
Los ciudadanos pasan entonces a ser clientes y entregan su voto a cambio de favores: un puesto de trabajo, una canasta de alimentos, materiales de construcción, dinero en efectivo y todo lo que la imaginación gubernamental pueda concebir.
¿Se puede derrotar a una maquinaria de esta naturaleza?
Sí. Es difícil, por supuesto. Pero se puede.
De hecho este tipo de maquinarias han sido derrotadas en diversos lugares del mundo.
Que nadie crea, entonces, que por tener estructurado un sistema clientelar tiene asegurado el triunfo electoral.
Y que nadie crea que por enfrentarse a un oficialismo de estas características tiene asegurada la derrota.
Todo está en la mente del votante
El principal problema para el opositor no está en la conducta de quien compra votos sino en la mente de quien acepta el procedimiento.
La base misma del sistema clientelar es la existencia de un amplio sector de la sociedad que lo acepta. Sector que si afinamos un poco el análisis está compuesto por 2 públicos diferentes:
1. Personas que ven a la política como un lugar donde lograr ventajas personales directas e inmediatas, a costa de lo que sea.
2. Personas necesitadas, que viven una vida muy difícil, una vida llena de carencias y casi vacía de esperanzas.
El primer público es el núcleo duro del clientelismo. Solo dejarían de ser "clientes" del oficialismo si pudieran ser, en mejores condiciones, "clientes" de una oposición que conquiste el gobierno.
Pero son casi inmunes a la comunicación política.
El segundo es el público que puede cambiar.
Es para ellos que la oposición tiene que tener un plan definido. No solo un plan de acción gubernamental para cuando llegue la ocasión. No solo eso. También, y fundamentalmente, un plan comunicacional específico para ellos y sus familias. 
Pautas iniciales para pensar la estrategia opositora
1. Promover en esos sectores experiencias sociales diferentes al clientelismo (por ejemplo a través de organizaciones sociales no gubernamentales, sindicatos, asociaciones y grupos de diversa índole de la sociedad civil organizada)
2. Apuntar comunicacionalmente a los más jóvenes, a quienes tienen menos cristalizada en su mente la experiencia clientelar
3. Darle prioridad a la conquista de espacios de gobierno (por ejemplo alcaldías) y gestionarlos de un modo diferente
4. Impulsar avances tecnológicos que vuelvan innecesaria la presencia como gestores de los punteros políticos del gobierno
5. Llegar a la mente del público objetivo mediante manifestaciones culturales no directamente políticas ni partidarias
6. Valorizar el contacto personal y el diálogo directo como herramientas vitales de la comunicación política
7. Trabajar intensamente el concepto de libertad personal para votar y para vivir sin condicionamientos
8. Construir un horizonte de esperanza donde puedan visualizar una vida mejor para ellos y sus familias
Son solo pautas iniciales, claro está. Pero el camino para enfrentarse al oficialismo clientelista pasa por ahí.
Un camino duro. Pero posible.

viernes, 24 de mayo de 2013

“ORGANIZACIÓN DE CAMPAÑAS LA ORGANIZACIÓN TERRITORIAL” Por: Sheyla Dallmeier

Las redes sociales tienen un solo secreto y se llama compartir


PSICOCIUDAD NEWSLETTER
Mayo 21, 2013
Por: Daniel Eskibel


Si estás con poco tiempo te lo puedo resumir en una sola frase: el gran secreto de las redes sociales es compartir.
Compartir.
Punto. Ya puedes abandonar este artículo. O seguirlo para profundizar, pero la clave está ahí: compartir.
El de las redes sociales es uno de esos temas estrella, uno de esos temas sobre el cual todos hablan y todos quieren saber.
En especial políticos, consultores y profesionales quieren saber cómo utilizar mejor Facebook, Google +, Twitter, YouTube y otras redes.
Y es lógico que así sea: cada una de esas redes es como si fuera una gigantesca ciudad donde puedes encontrar a tu vecino de la puerta de al lado, a los que viven en otro barrio, en otra parte del país o en otro país.
Piénsalo así, entonces: cada red social es una enorme ciudad. Y compara cuales son las mayores ciudades del mundo:
  1. Facebook: más de 1000 millones de personas
  2. YouTube: unos 800 millones de personas
  3. Google +: unos 500 millones de personas
  4. Twitter: 500 millones de personas
  5. Linkedin: más de 200 millones de personas
  6. Tokio: 40 millones de personas
  7. México: 30 millones de personas
  8. Nueva York: 25 millones de personas
  9. Bombay: más de 20 millones de personas
  10. Seúl: más de 20 millones de personas
Saca las cuentas en tu país y te aseguro que en Facebook viven más cantidad de tus compatriotas que en las demás ciudades.
¿Por qué están allí de un modo tan masivo?
Lo dicho: para compartir.
Las redes sociales permiten el contacto con los demás saltando las barreras de la distancia. Y ese contacto es tanto más valorado por la gente cuánto más valiosos sean los contenidos compartidos.
Entonces: si quieres tener un buen resultado de tu presencia en redes sociales lo que tienes que hacer es compartir con los demás.
¿Compartir qué?
Pues depende de la persona, de sus objetivos en las redes y de cuáles son las que utiliza.
Por ejemplo:
  • Facebook es la red más personal y allí dominan mucho las imágenes. En mi caso: si quieres conocer mejor a la persona de carne y hueso que escribe estos artículos, pues me agregas enwww.facebook.com/danieleskibel
  • YouTube ya sabes que es para compartir videos. En mi caso son videos de spots publicitarios de carácter político y tal vez en poco tiempo serán también contenidos educativos de marketing político (te suscribes enhttp://www.youtube.com/user/danieleskibel?sub_confirmation=1)
  • Google + tiene varias similitudes con Facebook, aunque con un diseño visual muy diferente, con más proporción de contenidos 'serios' y menos juegos y comentarios intrascendentes. Simplemente entras enhttps://plus.google.com/104105302947471776560/posts/p/pub?hl=es y me agregas (en Google + no son amigos ni seguidores sino que cada uno agrega a los demás en sus 'círculos')
  • Twitter es el reino de la brevedad y la síntesis: apenas 140 caracteres por cada mensaje. Y puedes seguir a cualquier persona del planeta y ver qué publica. Es una red ideal para compartir enlaces a artículos y notas de interés. Yo lo hago con artículos valiosos que encuentro en internet sobre temas vinculados al marketing político, la psicología, la sociedad, la política, la ciencia y la tecnología (en www.twitter.com/danieleskibel).
  • Linkedin es la red más profesional y empresarial y facilita los contactos en ese rubro, por lo tanto el tono y el contenido de lo que se comparte tiene que estar vinculado con estas temáticas (ya sabes: a mí me puedes encontrar en www.linkedin.com/in/danieleskibel).
Con estos ejemplos simples te quiero decir no solamente que tienes que compartir para aprovechar mejor las redes sociales. Además tienes que compartir de acuerdo a tus intereses y fundamentalmente respetando las características de cada red y de los usuarios de la misma.
Al usuario de Linkedin no le interesan las fotos de tu adorable abuelita.
Al usuario de Facebook no le interesan los hashtags y los RT.
Al usuario de Twitter no le interesa lo que estás comiendo.
Al usuario de YouTube no le interesan los videos demasiado largos.
Al usuario de Google + no le interesa Farmville.
Comparte. Sí.
Pero respeta las diferencias entre los usuarios de cada red social.
Comprende que son diferentes.
Comprende que tu propio comportamiento es diferente cuando estás en cada una de ellas.
¡Y que viva la diferencia!

miércoles, 15 de mayo de 2013

Campañas electorales en Internet: 10 consejos para candidatos.


Candidato 2.0 - Marketing Político en la Red
En esta oportunidad compartimos con ustedes un artículo escrito por César Calderón en su blog Netoratón 3.0. En el mismo ofrece a los candidatos, 10 consejos para implementar en sus campañas electorales 2.0, previo a las pasadas elecciones catalanas.
Las elecciones ya ocurrieron, pero estos 10 consejos podrán ser utilizados por cualquier candidato, para sacar mejor provecho a las campañas por internet.
En estas próximas confrontaciones, internet será cada vez más determinante a la hora de presentar a los candidatos ante la ciudadanía y conformar el marco conceptual en el que se van a mover ideas, propuestas, programas y sobre todo, candidatos.
Con 25 millones de españoles que acceden a Internet de forma constante, este canal ha dejado de ser algo meramente anecdótico para convertirse en un escaparate fundamental para cualquier proceso electoral. Un canal que tiene sus propias reglas y que hará que los candidatos que lo utilicen correctamente, partan con ventaja en comparación con sus rivales.
¿ Cuales son las 10 claves principales para realizar una campaña con éxito en la red? Aquí tienen unas cuantas ideas
1.- Averigua quien eres en internet: Antes de lanzar una campaña en la red es importante investigar el punto de partida. El posicionamiento en buscadores de nuestro candidato, su presencia en las redes sociales y el sentimiento que produce entre sus electores. Empezar a comunicar sin tener claro como nos percibe la ciudadanía nos llevará sin duda al fracaso
2.- Escucha de forma permanente a los ciudadanos: Una vez que sabemos quienes somos en Internet, y antes de lanzarnos con argumentarios precocinados, debemos saber que los ciudadanos ya están hablando de sus preocupaciones en blogs, medios y redes sociales. Abrir las orejas a sus necesidades no es cuestión de estrategia, es supervivencia.
3.- Elige bien tus herramientas: No todas las herramientas de las que se dispone en la red valen para todos los candidatos, habrá algunos que se manejen bien en su blog y otros que se sientan cómodos en las redes sociales. No hay que estar en todas partes, es mejor tener una presencia brillante en unos pocos lugares donde el candidato se sienta cómodo que una presencia mediocre y desestructurada en todos lados.
4.- Se honesto: Si no eres tu quien va a manejar personalmente tus perfiles, dilo con claridad, en la red las mentiras tienen las patas muy cortas y no hay nada peor que ser descubierto pisando en falso.
5.- Las métricas son tus amigas: En internet todo se puede medir, no te conformes con intuiciones, mide lo que está pasando a tu alrededor y el impacto de tu campaña en los ciudadanos.
6.- Una estrategia no es un conjunto de acciones, es algo más: Una estrategia bien construida en Internet es bastante más que un conjunto de impactos deslabazados. Construir una estrategia completa al comienzo de la campaña te permitirá poder despues ser flexible e improvisar.
7.- Un video vale más que 1.000 frases: Si somos capaces de hacer un video que los ciudadanos hagan suyo y compartan con sus amigos estaremos cerca del éxito.
8.- Internet tiene sus propias reglas: Olvídate la jornada de reflexión, de la imposibilidad de tener encuestas la última semana y de que todo se acaba cuando termina el mítin. Esto tiene sus propias reglas, apréndelas y aprovéchalas.
9.- Sonrie y haz sonreir: Tus rivales electorales van a cometer errores durante la campaña, debes estar preparado para poder aprovecharlos en tu favor. Y si lo haces aprovechando la viralidad de la red y produciendo una sonrisa en los ciudadanos, mejor que mejor.
10.- Esto no se acaba el día de las elecciones: Si vas a dar el paso de entrar en la red, debes tener claro que esto no se acaba al día siguiente de las elecciones, ganes o pierdas debes permanecer en los canales que elijas.
Fuente: NetoRaton

Planificando campañas políticas...


PSICOCIUDAD NEWSLETTER
Mayo 14, 2013
Por: Daniel Eskibel

 (Nota: este artículo es un pequeño fragmento del libro MAQUIAVELO&FREUD)
La planificación es una herramienta central de cualquier campaña política. Las campañas exitosas, las que convencen y persuaden, tienen como pre-requisito ineludible la planificación correcta.
Uno de las variables de más impacto en la planificación es determinar el target, el blanco, el público objetivo al que van a estar dirigidos los mensajes.
Ese público (o esos públicos) debe(n) recibir mensajes adecuados a sus características psicosociales, de lo contrario esos mensajes no serán comprendidos ni asimilados (y en algunos casos ni siquiera serán recibidos).
¿A quién le vamos a hablar en cada campaña y en cada momento de una misma campaña? 
¿Cómo es ese público? 
¿Dónde está? 
¿Cómo piensa, siente y actúa? 
¿Qué busca y qué necesita? 
¿Cómo se relaciona con la política y los políticos? 
¿Cuales son sus expectativas y sus intereses? 
¿Cómo vive?
Estas preguntas deben ser contestadas antes de emitir el primer mensaje. Son puntos de partida del plan.
Quien no conoce el mercado electoral solo puede dar palos de ciego en una campaña. Sus avances, si existen los mismos, serán a los tropezones y llenos de dificultades. Y rápidamente perderá el rumbo.
Quien conoce el mercado electoral, en cambio, podrá hacer una campaña que sea una línea recta, precisa y bien dirigida, eficiente y eficaz, apuntando certeramente a los objetivos.

jueves, 2 de mayo de 2013

11 tácticas de Campaña de Defensa.


estrategia política
Después de tratar las tácticas de Campaña de Ataque, ahora se describirá cómo afrontar dichos ataques con tácticas de Campaña de Defensa:
1. Defenderse del ataque de nuestro oponente. Si el ataque es bueno para nuestro candidato, también lo es para  nuestro oponente. Por lo tanto, el aspirante tiene que entender cómo responder cuando deba hacerlo. La nueva teoría supone que uno debe responder cualquier ataque, es la hipótesis de “el que calla otorga”. La teoría antigua era, “ignora el ataque”. Mi propuesta es: hay que investigar y decidir si debemos responder o no y cómo debemos hacerlo. Siempre es necesario apoyarse en una encuesta de opinión para medir el impacto del ataque y decidir si es necesario responder y cómo debemos hacerlo (Elgarresta, 2002: 33).
2. Por lo general, hay que ignorar el ataque. Porque cualquier respuesta es un reconocimiento de que la agresión nos ha perjudicado,  y además abre la puerta para que nuestros oponentes escalen sus ataques, realizando otras embestidas en la misma línea.  Si el ataque esta perjudicando realmente la campaña, tenemos que responder de alguna forma (Elgarresta, 2002: 33). Al respecto, Pedro Ortiz señala que si un ataque contra el candidato solo es noticia durante 24 horas, a no ser que reciba muchísima cobertura por parte de los medios de comunicación, casi siempre se puede ignorar (Ortiz Castaño, 1993: 101).
3. La estrategia de respuesta. Existen dos razones para defendernos: evitar perder votos y evitar que nuestro oponente gane votos (Elgarresta,  2002: 27).
4. Terceros voceros. Del lado negativo de la contienda, el de los ataques y las críticas, se harán cargo otros voceros, como pueden ser el partido o terceros afines. En este sentido, cuando los adversarios dirigen críticas contra los candidatos, son precisamente los terceros –el partido, los legisladores, gobernadores, alcaldes- quienes responden a los ataques, dejando fuera de la polémica y la confrontación al candidato (Adolfo Ibinarriaga y Roberto Trad, 2009: 11). Al respecto, Elgarresta señala que una regla cardinal es: nunca permitir que el candidato responda directamente al inicio del ataque. Desde su visión, es mucho mejor que alguien responda por él. Alguien con una imagen impecable y que sea capaz de expresar indignación por la agresión. “La única vez que el candidato deberá responder, es cuando se vea obligado a contestar la pregunta de algún periodista o cuando la campaña lo estime necesario. En situaciones extremas, hasta se puede llegar a solicitar que periodistas amigos nos hagan la pregunta, para responderla y salir del tema” (Elgarresta, 2002: 33).
5. Aceptar el hecho. Consiste en aceptar la veracidad de la acusación y proponer al mismo tiempo la rectificación de lo que pudiera haber sido un error (Ortiz Castaño, 1993: 101).
6. Desviar la atención. “La persona que dice que lo hice es un pillo” (Elgarresta, 2002: 33).
7. Negar tajantemente la acusación (Ortiz Castaño, 1993: 101).
8. Matizar y aclarar el hecho de que se acusa a nuestro candidato (Ortiz Castaño, 1993: 101).
9. Lo hice, pero no es como ustedes piensan. Es una táctica que nos permite contextualizar y matizar los hechos que se imputan al candidato (Elgarresta, 2002: 33).
10. Ataque personal al emisor. Se emplea cuando los adversarios emplean terceras personas para lanzar sus ataques (Ortiz Castaño, 1993: 101).
11. Lo hice, pero prometo no volver a hacerlo más. Aunque suene inverosímil, este tipo de táctica ha librado a personalidades como Bill Clinton de escándalos con difusión global (Elgarresta, 2002: 33).
Por último, es fundamental que antes de atacar o defendernos dentro de una campaña política, contemos con una estrategia -con objetivos bien definidos-, en donde quede plasmado quién o a quién, cómo, cuándo y dónde nuestro candidato debe atacar o defenderse. Además, nunca hay que olvidar que si atacamos de manera visceral y no a través de la técnica, difícilmente lograremos tocar las fibras sensibles de la gente y restarles votos a nuestros adversarios.

10 tácticas de Campañas de Ataque.


estrategia política
Las campañas de ataque tiene el objetivo de conseguir nuevos votos y quitar a los adversarios para debilitarlos, según los consultores Jaime Durán y Santiago Nieto. Recomiendan que antes de atacar se debe analizar las consecuencias de dicha acción sobre los votantes blandos y posibles.
Aquí 10 tácticas de Campañas de Ataque:

1.    El primer objetivo del ataque es lograr que nuestro oponente responda. Hay que ver en la respuesta, una medida de triunfo relativa al ataque, y, a la vez, responder a la respuesta subiendo el tono de la agresión (Elgarresta, 2002: 33). Al respecto Jaime Durán y Santiago Nieto señalan que si tenemos un plan bien hecho para aprovecharse de la agresividad de nuestro adversario, hay que suscitar intencionalmente el ataque (Durán y Nieto,  2010: 203).
2.    No hay que atacar si estamos arriba. Una campaña denigratoria o calumniosa no es muy corriente entre partidos con posibilidades de triunfo. Porque al ser claramente identificable  el emisor del ataque, su agresividad puede provocar efectos contrarios a los perseguidos entre los electores.
3.   No debemos atacar por placer. Se ataca cuando se considera necesario para detener el crecimiento de la intención de voto hacia nuestros adversarios, o  para restarle votos a la oposición, pero nunca porque “me da un gran placer el ataque” (Elgarresta, 2002: 18).  Desde la perspectiva de este consultor, solamente existen dos razones válidas para atacar en una campaña política: ganar votos y/o que el oponente pierda votos (Elgarresta, 2002: 27).
4.    Atacar a través de medios alternativos y guerrilla. En aquellas campañas en donde “la polarización”, no sólo de los actores directamente inmiscuidos en la contienda, sino de amplios segmentos de la sociedad es más alta, se pueden emplear tácticas “por debajo de la línea” -Bellow de Line o  BTL, por sus siglas en inglés- (Adolfo Ibinarriaga y Roberto Trad, 2009: 12).
5.    Atacar con estrategia. Hay que superar los entusiasmos y las pasiones antes de atacar. Debemos realizar un análisis frío de los costos y beneficios del ataque (Durán y Nieto,  2010: 175).
6.    Tácticas de desgaste. Esta táctica se puede emplear cuando tenemos muchos más recursos que la oposición. Podemos poner en aprietos a nuestros contrincantes al convertir uno de nuestros temas en el asunto principal de la campaña, por ejemplo: ganar con nuestra base de electores cuando éstos son mayoritarios; concentrar el ataque en un punto débil de nuestro oponente, etcétera (Elgarresta, 2002: 18).
7.    Ataque sintonizado con el interés de la gente. Debemos acometer cuando el conflicto nos comunica con los electores, nos identifica con sus problemas, y permite conseguir los objetivos establecidos en nuestra estrategia (Durán y Nieto,  2010: 196).
8.    Campañas negativas. La exposición directa de lo negativo de mi oponente, suele ser identificada como campaña negativa. El mayor riesgo en este tipo de táctica consiste en ser identificado como la fuente de la agresión. No obstante, si la realizamos con tacto y tiento, bien pudiera ser empleada sin que el electorado conozca bien a bien de dónde provino (Elgarresta, 2002: 18).
9.    Arma de doble filo: Siempre debemos tener en cuenta que si el ataque es una forma eficaz para proyectar nuestra campaña, también lo es para los adversarios (Ortiz Castaño, 1993: 101).
10.    Ataca al oponente, pero halaga a todos los electores todo el tiempo. Esta táctica suele dar buenos resultados cuando el electorado logra identificarse con los halagos que se pronuncian en su favor (Elgarresta, 2002: 34).
El ataque en las campañas debe ser un proceso estratégico, validado con  anterioridad por las investigaciones y  estudios de opinión.
Al respecto Elgarresta señala que una vez que hemos atacado, no podemos retirarnos. Hacerlo sería admitir que el ataque era injusto y eso deja en una mala posición al candidato que lo hizo. Por lo tanto, antes de agredir debemos decidir si estamos dispuestos a ir hasta el final. Lo cual  no es fácil, pues casi siempre la gente que más protesta el ataque está entre los propios partidarios del candidato que ataca (Elgarresta, 2002: 33).