Por: Mar Vázquez Lorca
Hablemos de un liderazgo valiente. Hablemos de profesionalizar la comunicación en política. ¿Por qué?. Porque en el aire se respira la necesidad de un cambio y no podemos negar que, en medio del desgaste y la desconfianza, el fenómeno Obama nos ha marcado y por fin nos ha hecho dar cuenta de la importancia que tiene saber comunicar dentro de los partidos políticos. Pero esto es un secreto oculto, especialmente en estructuras de organizaciones políticas partidarias con tradiciones jerárquicas verticales donde cuesta sudor y lágrimas (sobre todo lo último) que se establezca una lógica horizontal con redes que reflejen la nueva dinámica comunicacional. Una dinámica que ya ha llegado. Entonces ¿tienen miedo nuestros partidos políticos a contratar consultores en comunicación independientes?. A continuación pretendo dar algunas razones por las que deberían alejarse de ese miedo.
Creo que coincidimos quienes nos dedicamos al estudio de la Comunicación Política, en que ésta no se dedica exclusivamente a las campañas electorales, aunque en éstas el enfoque de estrategias del mensaje, la repetición del mismo, y el estar dos o tres meses recibiendo grandes dosis de candidaturas por la radio, la televisión, los diarios, vallas y volantes, hacen que pensemos en política todo el tiempo; es también en el Estado (especialmente en el poder ejecutivo) donde se aplica ésta rama de la comunicación. Por lo que siento decirle candidato/a que unas elecciones no se ganan en 15 días de campaña. Hoy, ayer y mañana son importante. Se trata del concepto de “Campaña Permanente” (que no significa estar permanentemente en campaña).
Otra certeza es que la capacidad de comunicación personal es lo que nos permite llegar a los demás, mucho más allá de los argumentos racionales. Nos permite llegar con las emociones. Y esto es lo que de verdad inspira confianza, tiene credibilidad, motiva, anima, influye y moviliza. No hay comunicación neutra, de la misma manera que no se puede no comunicar. Si partimos de estas leyes tan elementales, es mucho más claro tener presente que el control sobre el mensaje que emitimos y dominar la forma de transmitirlo, son habilidades esenciales para el éxito.
Tener claro el mensaje y dominar las técnicas de impacto y difusión son ventajas competitivas que no nos podemos permitir infravalorar por diferentes razones. En primer lugar, por la saturación de información. Por la diversidad de vías de transmisión y la rapidez con la que cambian. Por la falta de credibilidad que tiene la clase política. Porque los públicos objetivos son cada vez más cultos, más críticos y también más escépticos ante cualquier promesa.
Por estos motivos hacen falta expertos en la materia, hacen falta conocimientos externos de la dinámica de partido.Y es necesaria, muy a menudo, una cierta desimplicación ideológica para ver las cosas con perspectiva. Es necesario profesionalizar el asesoramiento en comunicación y en estrategia política. Y hay que confiar a expertos el aprendizaje de técnicas de comunicación pública y política, igual que lo aplica desde hace décadas la empresa privada para sus profesionales.
Hoy, debemos dominar la palabra, y también el código de los colores, la gramática del gesto, el poder de la voz y todas las técnicas de persuasión que harán que nos escuchen y, sobre todo, nos harán diferentes y auténticos, dos de los atributos imprescindibles para seducir. Hoy, podemos desarrollar las habilidades de las personas mediante entrenamientos rigurosos y eficaces. Y podemos planificar la comunicación personal de cada candidato y de cada personaje público, para adecuarla al contexto y objetivos marcados. No es simple liderazgo sino una forma, personal y inigualable, de liderar. Y eso no se consigue con miedo.
Fuente: Blogsdepolítica.

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